- El obispo venezolano Baltasar Porras es del criterio que las políticas que impulsa Hugo Chávez, lejos de llevar a su país a una mejor situación, genera un clima de inestabilidad, donde la violencia común se impone cada día
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A pocas horas de realizarse el referendo en Venezuela, donde las posiciones están divididas entre el NO y el SÍ, y cada uno de sus partidarios confía en alcanzar la victoria, monseñor Baltasar Porras, ex presidente de la Conferencia Episcopal de ese país, considera que la percepción de una situación peligrosa previo al referendo del domingo, se debe a que se vive una situación permanente de escalada de violencia.
“Una violencia que tiene nombres y apellidos, que se sabe de dónde viene y una impunidad muy grande”, asegura Porras.
Denunció que las cifras reflejan que por semana se dan entre 150 y 200 muertes violentas, las que no son investigadas, y que suman entre 12 mil a 13 mil muertes al año.
“Tenemos más muertes que la guerrilla en Colombia, o que las muertes que hay en medio Oriente con todos los disturbios que hay en el país, eso es una cifra gigantesca que lo único que trae es dolor y lágrima al pueblo venezolano, a las familias que encima de perder a un ser querido, no hay ningún tipo de consuelo, por lo menos que se sepa, que se investigue, que se ponga tras las rejas, los que son auténticamente culpables”, precisó el prelado venezolano.
NO HAY TRANSPARENCIA
Monseñor Porras señala que lo más preocupante en su país, es la pérdida de credibilidad por la falta de transparencia que se da no sólo en los procesos electorales, sino en muchas otras cosas. Dijo que la ciudadanía no conoce cuánto petróleo se produce, ya que las cifras se manejan de forma distinta a lo interno y en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
“Lo que hay es un manejo, que lo que hace es tener una sociedad en vilo, eso no es sano para el crecimiento, para la paz, para la seguridad y para el trabajo productivo que nos haga a todos los venezolanos sentirnos con tranquilidad bajo nuestros cielos”, manifestó el prelado venezolano.
CANDIL DE LA CALLE
Para el obispo venezolano, resulta contradictorio que el presidente Hugo Chávez, tenga una política de impulsar proyectos de ayuda a otros países que se identifican con él y a los que no, pero que tienen como verdadero objetivo poder comprar votos por ejemplo en la Organización de Estados Americanos (OEA).
“Hay que ayudar al que no tiene, pero al presidente Chávez lo eligieron o lo elegimos para que gobernara Venezuela, y para que superara los problemas en Venezuela, que difícil es desde el exterior creer que nosotros tenemos un racionamiento casi permanente de gasolina desde hace años y se regala gasolina a otros sitios, se regalan puentes, carreteras, refinerías”, observó Porras.
Añadió que “las refinerías de Venezuela no están dando lo que tienen (se observa) el deterioro de las vías públicas, de los servicios públicos en general, entonces es una contradicción que debe ser luz para la calle y oscuridad para la casa y esto genera indudablemente una serie de dudas, de que esta vocación de líder sea genuina”, dijo.
El obispo cree que el propósito de Chávez al impulsar programas en otros países, se basa fundamentalmente en la proyección de su figura para convertirlo en un líder mundial.
“Nunca hemos tenido esos delirios de grandeza, ni siquiera en tiempos de Bolívar de querer ser el único adalid del continente o del mundo entero, arreglemos primero lo de adentro y en la medida, que eso sirva para ayudar a los otros”, sostuvo.
Dijo que con la venta del petróleo hay una etapa de las “vacas gordas” con unas entradas petroleras que jamás se habían visto, pero que las obras en infraestructura no lo demuestran.
También ve una incoherencia en el discurso que tiene Chávez en América Latina y la advertencia del mandatario en la OPEP, de incrementar el precio del petróleo a 200 dólares, ya que en esos países no se produce el oro negro y sería un golpe todavía más fuerte para sus economías.
“Hay una contradicción, hay un lenguaje hacia dentro y un lenguaje hacia fuera, hay un lenguaje populista, hay un lenguaje antiimperialista, pero a quien más se le vende y a quien más se le compra es a los Estados Unidos”, precisó el obispo de Mérida, Venezuela.
Aseguró que en su país existe una negativa de querer romper relaciones con España y Colombia, después de la confrontación con el Rey Juan Carlos y Álvaro Uribe respectivamente.
“Sería una barbaridad, y quien lo va a sufrir es el pobre, porque toda la banca y toda la telefónica venezolana es prácticamente española y buena parte de las cosas que comemos y la ropa que nos ponemos es colombiana, entonces si esto se cerrará de un día para otro, ¿qué vamos a comer? arroz de la China y quién sabe qué, traído de Nueva Zelanda”, precisó Porras.
Enfatizó que, actualmente en Venezuela, todo lo que se consume se importa del exterior, ya que tienen “una agricultura de puertos”, por lo que en consecuencia la industria nacional ostenta los niveles más bajos productivos dada la situación que impera, aunado al autoritarismo de Chávez.
“Lo que hay es mucho dinero en la calle, pero es como el dinero que le dan los padres a los hijos, aquí tiene y se gasta libremente, pero el único dinero que produce riquezas, es aquel producto del trabajo que genera empleo, que genera industrias y que genera todo un aparato productivo en el país que nos puede hacer tener un futuro con seguridad y tranquilidad”, apuntó el obispo venezolano.
Porras no quiso pronunciarse sobre la relación del presidente Daniel Ortega y el Cardenal Miguel Obando Bravo, que preside la Comisión de Reconciliación y Paz, porque señaló que no la conoce en detalle, pero que la situación de la Iglesia en Venezuela es similar a la que se vivió cuando la primera administración sandinista.
“Creo y espero que la experiencia habida aquí en los años ochenta, que es la que se está reproduciendo en muchos sectores (de Venezuela), corregida y mejorada no sea (la división de la Iglesia) y esa política de esos gobiernos, de querer dividir a la Iglesia o hacerla aparecer como dividida, no es sano”, puntualizó Porras.
Sobre la libertad de expresión, expresó que existe, pero está muy condicionada, esto porque el Gobierno maneja, cada día más, la mayor parte de los medios de comunicación y aquellos que se denominan independientes o medios libres están sometidos a una serie de reglamentaciones y miedos, que origina la autocensura, ya que de lo contrario se imponen represalias económicas, multas, cierres o averiguación de rutina.