Estudiantes apáticos

¿Qué pueden hacer los docentes para reducir esta situación? Aquellos que llevamos varios años en el “trajín” de educar, encontramos una amplia gama de “personalidades” , resulta en muchas ocasiones viables que nos encontremos con niños y jóvenes que evidencian un cierto grado de apatía. Tratando de resumir un poco, la apatía conforma así un […]

  • ¿Qué pueden hacer los docentes para reducir esta situación?

Aquellos que llevamos varios años en el “trajín” de educar, encontramos una amplia gama de “personalidades” , resulta en muchas ocasiones viables que nos encontremos con niños y jóvenes que evidencian un cierto grado de apatía.

Tratando de resumir un poco, la apatía conforma así un estado de sustracción, de ocultamiento, de supresión de estados emocionales, apareciendo como una sensación de vacío, de ausencia. A continuación surge derivado de lo anterior toda una serie de interrogantes: ¿qué es lo que los estudiantes retiran, sustraen de su vida escolar? ¿De qué se privan? ¿Se trata sólo de una situación de tipo personal o están en juego intrincadas redes sociales de interacción? ¿Por qué sucede esto? ¿Cuáles son sus causas? Muchas preguntas, algunas respuestas.

El paso por el sistema educativo se corresponde a las etapas de la niñez, la pubertad y adolescencia. Durante estos años, los alumnos en la escuela no sólo aprenden contenidos curriculares, sino otra programación oculta, sutil y silenciosa con la que aprenden reglas de interacción social, relaciones de poder, valores que difieren de los que se predican y que se actúan más allá del lenguaje verbal. El alumno que transita los abruptos caminos (currícula) del sistema educativo, también percibe la dicotomía entre aprendizajes escolares y extraescolares.

No es extraño que muchos docentes se pregunten con razón qué es lo que el alumno “retira”, “suprime” en su vida escolar. Es precisamente lo que queda afuera de estos exclusivos factores antes mencionados: el sentir, el experimentar, el observar, el investigar, el intuir, el querer, la pasión por el descubrir, etc. Cuando la preocupación por prestarle atención a la personalidad del estudiante no es suficiente, ello puede ocasionar incorrectas “categorizaciones” por parte de los docentes, provocando una autodesvalorización del niño y del adolescente como forma de reacción ante el ambiente desvalorizador. ¿Qué hacer en estos casos, por parte de los docentes, en aras de reducir esta situación de apatía? Si el docente logra tener una relación auténtica y transparente, de cálida aceptación, de valoración como persona diferente, donde vea al alumno tal cual es, probablemente esto ayude al alumno a experimentar y a comprender aspectos de sí mismo.

Espectáculo

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí