- Se desconoce su situación legal
Corresponsal/ León
La presencia de salitre no es suficiente razón para que se desmejore una infraestructura en las costas del mar, la falta de mantenimiento puede ser la principal causa.
La ingeniera Nidia Martínez de Gurdián, esposa del propietario del hotel Posada de Poneloya, valora que la municipalidad no realizó un plan de atención adecuado para la casa de protocolo que tenían en el balneario de Poneloya. El inmueble se encuentra desmantelado.
El Alcalde sandinista de León, Tránsito Téllez, dijo en días pasados que técnicos de la municipalidad le indicaron que “ donde hay salitre permanentemente y sobre todo en ese lugar, donde está casi en las rocas, la vida útil de un inmueble es de 20 años”.
“En el caso del mantenimiento preventivo, se recomienda una intervención de al menos tres veces al año en todas aquellas estructuras que sean frágiles en cuanto a la oxidación, debido al componente químico del contacto que te da la sal. Obviamente sabemos que es alto el costo”, señaló Martínez de Gurdián.
Añadió que en las estructuras que tienen perlines, estos deben ser pintados con la misma frecuencia y con pintura de aceite, que sirve para cubrir los huecos accesibles. Explica que cuando el hierro ya se ha salido del concreto, no es posible su restauración.
En el plantel de la Alcaldía de León se encuentran ventanas, inodoros, camas y varios pedazos de regla que, indicaron, fue lo que se retiró de la casa de protocolo al momento de desmantelarla.
Pero a criterio de la ingeniera, lo sucedido con el inmueble de protocolo de la comuna se debe a la falta de intervención por parte de los gobiernos locales. Ella tiene nueve años de vivir en Poneloya, en un sector relativamente cercano al inmueble desmantelado (Las Peñitas y Poneloya se dividen por un cruce).
“En mi experiencia de los últimos nueve años que tengo de vivir en Poneloya, no ha habido un plan de mantenimiento por parte de la municipalidad, para la casa”, criticó Martínez de Gurdián.
Y para ella lo sucedido con la casa es más que un desmantelamiento, “prueba de ello es que hubo una intervención más bien de demolición, que la gente lo lamentó mucho”.
Pero el descuido de las autoridades locales anteriores y actuales en relación a este local no es sólo en la estructura física, sino también en el proceso de legalidad, porque hasta el momento la Alcaldía no ha confirmado si la casa está inscrita en el Registro Público como un inmueble propiedad de la comuna.