¡Qué extraordinarias las últimas semanas! Una serie de acontecimientos recientes está dando un empuje formidable a la integración centroamericana como muy pocas veces ha sucedido.
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¿Cuáles son esos sucesos?
La declaración de los presidentes de Nicaragua, Honduras y El Salvador sobre la cooperación y desarrollo conjunto del Golfo de Fonseca; el fallo histórico de La Haya que pone fin al diferendo limítrofe entre Managua y Tegucigalpa y fija la frontera en el Caribe; la ratificación del DR-Cafta en Costa Rica y la cercanía del inicio de las negociaciones de un acuerdo con la Unión Europea. ¿Se podría pedir más?
La declaración tripartita de la semana pasada fue una muestra ante el mundo de la voluntad política de superar las diferencias y de desarrollar sosteniblemente y en paz una región centroamericana. Fue suscrita el mismo día de la presencia, en Managua, de la comisaria de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea, Benita Ferrero-Waldner, y del presidente de Guatemala, Oscar Berger, en el marco del I Encuentro de Cortes Internacionales y Regionales de Justicia, un evento organizado por la Corte Centroamericana de Justicia. Además, fue firmada en presencia de los dirigentes de los órganos de la integración, como el SICA, la CCJ y el Parlacen.
Naturalmente, deben afinarse detalles legales y Nicaragua debe salvaguardar los intereses de sectores económicos como el de los pescadores.
Además, el formidable evento académico de las Cortes fue de un gran valor en sí, aunque como es bastante comprensible e inevitable, tenía que tener un toque político.
El único aspecto que deslució fue la vergonzosa presencia en la reunión de órganos judiciales del ex presidente Arnoldo Alemán. Fue una burla a la Justicia.
La integración del istmo sale ganando con la sentencia de la Corte Internacional de Justicia, pues debería poner fin a un foco de tensiones bilaterales que resuenan en toda la zona. Se abre la puerta a la explotación por ambos países de las riquezas contenidas en las áreas asignadas, patrimonio centroamericano.
Digo “en teoría” porque ya se oyen voces en los medios hondureños que cuestionan el fallo y hasta un ex jefe de la fuerza aérea llamó “traidores” al equipo de abogados de la nación vecina. Pasada la ola de triunfalismo vista allá, algunos sectores, como las asociaciones de pesca, están despertando y se están dando cuenta que también Nicaragua obtuvo una victoria y cosas muy buenas.
En nuestro país, hemos tenido una acogida más sobria y apreciamos el precedente jurídico que se ha sentado con respecto a la disputa con Colombia. Algo fundamental es que la Corte tiró al basurero de la historia la tesis hondureña del Paralelo 15 como frontera, la cual está plasmada en el nefasto Tratado Ramírez-López que queda desbaratado. Nuestro objetivo debe ser ahora que lo mismo pase con el infame meridiano 82 donde nos quiere encorsetar Colombia. Podemos tener absoluta certeza que, pese al discurso oficial, el razonamiento de la CIJ— construido según los criterios del Derecho del Mar moderno— despierta preocupación en Bogotá.
Tras tener en vilo al resto de Centroamérica, los costarricenses votaron a favor del DR-Cafta el domingo pasado . Costa Rica está a tono con la apertura comercial regional.
Del resultado dependía la incorporación de Costa Rica a las negociaciones del acuerdo de asociación UE-Centroamérica. Sin embargo, un inesperado giro político amenaza con retrasarlas, lo que ha sonado campanas de alerta.
San José se comprometió a firmar el acuerdo marco jurídico de la unión aduanera comunitaria después del referendo, pero el gobierno de Oscar Arias dice ahora que deberá hacer consultas sociales. La firma de ese documento, producto de un consenso regional, es un requisito indispensable para lanzar las negociaciones este 22 de octubre.
“Bruselas espera una explicación formal de Costa Rica, porque tiene el compromiso de firmar antes del día 22 (de octubre), y si no lo pueden hacer, que lo pongan por escrito dando una explicación”, cita la agencia AFP a la encargada de negocios en Costa Rica y Panamá, Cristina Martins-Barreira. “Los Estados miembros están en contra de seguir adelante si no se cumplen los compromisos adquiridos”.
El estrecho margen de la victoria del “Sí” al DR-Cafta (51.6 a 48.3 por ciento) no da un campo de maniobra muy amplio a Arias, pero si existe un compromiso, debe cumplir. Una vez más, la demostración tica de su “excepcionalidad” está retrasando al resto de Centroamérica que a veces sufre de hartazgo con este egoísmo. Si no quieren firmar, pues que lo expresen claro y que la UE proceda a negociar con el resto; San José podrá siempre incorporarse más tarde. Tampoco es posible obviarlos, pues ese país es el destino del 60 por ciento de las exportaciones europeas a Centroamérica.
A pesar de las viejas reticencias ticas a la integración, los vientos están a favor del buque de ésta. ¡A toda vela!