El presidente Daniel Ortega en su corta intervención ayer en la celebración de las Fiestas Patrias. (LA PRENSA/C.CORTÉZ)

Ortega sorprende con breve discurso

Obligado a hablar poco porque acto fue tardísimo Ver GalerÍa de Fotos > La caras largas de los periodistas que esperaban uno más de los maratónicos discursos del presidente Daniel Ortega desaparecieron en menos de quince minutos, en la quizá más corta intervención pública que el dirigente sandinista ha tenido en Nicaragua. En la celebración […]

  • Obligado a hablar poco porque acto fue tardísimo
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    La caras largas de los periodistas que esperaban uno más de los maratónicos discursos del presidente Daniel Ortega desaparecieron en menos de quince minutos, en la quizá más corta intervención pública que el dirigente sandinista ha tenido en Nicaragua.

    En la celebración del 151 aniversario de la legendaria Batalla de San Jacinto, el presidente Ortega tomó la palabra poco después de la 5:10 p.m. y terminó de hablar antes de la 5:30 p.m.

    En su discurso, Ortega abogó por la unión centroamericana, recordó otra vez que el enemigo sigue siendo el “imperialismo” estadounidense y terminó juramentando a los presentes lealtad a la Patria.

    El mandatario nicaragüense, al inicio de su fugaz alocución, recordó que Centroamérica declaró su Independencia un 15 de septiembre de 1821 y añadió que el reto actual es reconvertir al istmo en una sola nación.

    “El reto es de los jóvenes, que son los que vienen creciendo con esa conciencia de unidad, de solidaridad. El reto es de los jóvenes de Nicaragua, de Costa Rica, de El Salvador, de Honduras, de Guatemala, de Belice, de Panamá, para que Centroamérica se convierta en una sola nación, en una sola Patria”, dijo.

    Ortega estuvo acompañado en la tarima principal del acto por su esposa, Rosario Murillo; el cardenal Miguel Obando y Bravo, el jefe del Ejército de Nicaragua, Omar Halleslevens; el comisionado policial Carlos Palacios, el Ministro de Educación, Miguel De Castilla, y otras personalidades.

    Poco antes de que desfilaran cien institutos del país, Ortega recordó que en aquella batalla del 14 de septiembre de 1856, Andrés Castro derribó con una piedra a uno de los filibusteros que dirigía el estadounidense William Walker, quien pretendía mantener bajo su látigo a Nicaragua.

    “El enemigo es el mismo, por eso 151 años después decimos lanza la piedra Andrés, lánzala, que el enemigo es el mismo”, expresó.

    Al final, Ortega juramentó lealtad a la Patria a los estudiantes y a los miembros de la tarima principal, pero no todos alzaron su mano derecha.

    La mismísima Primera Dama, Rosario Murillo y el jefe del Ejército de Nicaragua, Omar Halleslevens, no levantaron su mano derecha al momento de la juramentación que ofrece premio o castigo por parte de la Patria.

Política

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