Stella Cuadra, hija del poeta Pablo Antonio Cuadra (PAC). (LA PRENSA/URIEL MOLINA)

PAC: el padre detrás del mito

“Fui la cumiche y su mimada”, así inicia a hablar de su padre Stella Cuadra, hija del orgullo nacional y poeta Pablo Antonio Cuadra. Stella tenía 60 años cuando falleció su padre, tuvo la dicha de disfrutarlo a lo largo de su vida, sobre todo porque al casarse se trasladó a vivir frente a la […]

“Fui la cumiche y su mimada”, así inicia a hablar de su padre Stella Cuadra, hija del orgullo nacional y poeta Pablo Antonio Cuadra.

Stella tenía 60 años cuando falleció su padre, tuvo la dicha de disfrutarlo a lo largo de su vida, sobre todo porque al casarse se trasladó a vivir frente a la casa de sus padres y al enfermar don Pablo Antonio puso en alquiler su casa y se mudó con ellos para ayudarle a su mamá a cuidar de él.

Muchos conocen la obra artística de Pablo Antonio Cuadra, pero poco se sabe de su faceta como papá. “Era un hombre muy cariñoso. Siempre estaba llevándonos a paseos. Era un hombre ejemplar en todos los aspectos”, así lo describe Stella.

Cuando niña, Stella sólo lo miraba como papá, pero cuando fue creciendo se dio cuenta de que era un personaje. “Me fui dando cuenta de que era importante, que lo entrevistaban, que lo llamaban, que lo buscaban, que lo hacían director o presidente hasta de los colegios… yo me sentía muy orgullosa de él”, dice.

A juicio de Stella, los valores más importantes que inculcó Pablo Antonio Cuadra a sus hijos fueron la unión, el amor a la familia, el amor a Dios y el amor a la Virgen.

“Era un hombre muy cristiano”, afirma Stella, quien recuerda cómo todos los días ella y su padre asistían a la misa de siete y media de la mañana antes de irse ella al colegio y su papá a laborar a LA PRENSA.

Stella se casó cuando tenía 19 años y asegura que su padre no fue celoso ni con ella ni con sus dos hermanas. “Era un hombre muy comprensivo. Siempre nos permitió tener novio, que llegaran a la casa y sólo pedía que se comportaran bien”.

Dice que su padre le aconsejaba confiar mucho en Dios, que toda su vida fuera regida por lo que al Señor le agradaría que ella hiciera. Y así ha procurado hacerlo.

Stella afirma que siempre fue una hija muy cariñosa y asegura que los cinco hijos de su padre, ella y sus hermanos, siempre fueron muy buenos hijos, a tal punto que cuatro de ellos compraron casa en Las Colinas para vivir muy cerca de sus padres.

“Yo fui muy cariñosa con él, pero siempre pienso que pude haberlo sido más”, dice. Stella, como buena hija de un hombre tan culto como Pablo Antonio Cuadra, estudió historia del arte, inglés y francés.

Su vida la dedicó a criar a sus cuatro hijos. Años atrás tuvo dos negocios que cerró y ahora se dedica a cuidar a su madre, y enviudó año y medio después de fallecido don Pablo Antonio Cuadra.

Stella debe su nombre al poema El poeta pregunta por Stella, de Rubén Darío. Su padre, estudioso de la obra dariana, bautizó a su cumiche en su honor.

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