El Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico (DRNA) y el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos ofrecieron 10 mil dólares a quien informe sobre las personas que esta semana mataron y descuartizaron una tortuga laúd o tinglar, en una playa.
“Fue un acto de crueldad que no podemos dejar pasar”, indicó en un comunicado de prensa el secretario del DRNA, Javier Vélez Arocho, quien explicó que el “animal no sólo está en peligro de extinción sino que tampoco se le dio la oportunidad de anidar para contribuir a perpetuar la especie”.
Vélez Arocho indicó que la tortuga gigante murió por los golpes recibidos en la cabeza y que con un machete “le cortaron las aletas delanteras y le sacaron las partes pectorales”.
Los tinglares son las tortugas más antiguas del mundo, pueden llegar a pesar 700 kilogramos y apenas han evolucionado en más de cien millones de años. Su caparazón es de tres piezas aerodinámicas que a diferencia del resto de tortugas marinas es blando y tiene textura de cuero.