Daniel Ortega Saavedra, Presidente de Nicaragua. (la prensa/archivo)

El desencuentro de Arias y Ortega

Para nadie es un secreto la animadversión mutua de los dos presidentes. Pero los temas cruciales pendientes son una fuerza mayor que debe trascender la relación personal [doap_box title=»El pleito de La Haya» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El Embajador de Nicaragua en San José, Harold Rivas, ha explicado que el interés de Daniel Ortega es que Costa […]

  • Para nadie es un secreto la animadversión mutua de los dos presidentes. Pero los temas cruciales pendientes son una fuerza mayor que debe trascender la relación personal
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El Embajador de Nicaragua en San José, Harold Rivas, ha explicado que el interés de Daniel Ortega es que Costa Rica retire la demanda por derechos de navegación en el río San Juan, para evitar el enorme gasto en que incurren los Estados y que los dos gobiernos arreglen sus diferencias como hermanos.

El académico de la Universidad de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, dice que si bien este conflicto puede retirarse de la Corte Internacional de Justicia, “creo que es retroceder la discusión a un punto anterior en donde los desencuentros abundaron más que los entendimientos”.

“Pero ya que está la discusión en La Haya, yo creo que ese es un mejor lugar para resolver esto”, explica.

Un asunto clave

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San José/CORRESPONSAL

“El tema migratorio para mí es el más importante porque impone más desafíos humanos, ver cómo hacemos para que esa gran masa de migrantes, muchos documentados y muchos indocumentados, puedan tener mejores condiciones de vida, que se les garanticen sus derechos, que se ordene el flujo migratorio, que se convierta esto en un recurso que beneficie a los dos países. Ese es el punto fundamental”, explica el académico Solís.

Al ingresar al salón de conferencias de Casa Presidencial, hace dos días, Oscar Arias se asombró de la gran cantidad de reporteros extranjeros que había, y con una leve sonrisa se preguntó: “¿De dónde salió tanta gente? ¿Será que Daniel Ortega nos declaró la guerra?”

Todos los corresponsales extranjeros lo tomaron como un chiste. Así fue. Pero estas palabras no hubiesen pasado inadvertidas si ambos mandatarios no protagonizaran unas frías relaciones y de desdén mutuo, generadas por diferencias de hace 20 años, cuando Arias y Ortega fueron presidentes por primera vez en Costa Rica y Nicaragua, respectivamente.

A juicio del académico de la Universidad de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, estas diferencias personales hacen que las relaciones entre estos dos vecinos se vuelvan más complejas de lo que son.

“Yo creo que el presidente Arias y el presidente Ortega harían bien en verbalizarlas, en el sentido de decir: si en el pasado nos desencontramos y no somos amigos íntimos, nuestras relaciones como Jefes de Estado están por encima de esas diferencias del pasado y podemos superar las diferencias personales y poner a los dos países a caminar en la senda de la cooperación”, sostiene el analista Solís.

EL RECHAZO DE ORTEGA

Luego de salir electo como Presidente de Nicaragua, Ortega viajó por la región centroamericana para saludar a sus homólogos vecinos, pero no llegó a Costa Rica, donde aún lo siguen esperando.

Y lo que apenas se sospechaba, se empezó a evidenciar el 10 de enero anterior, cuando Ortega saludó efusivamente a varios de los mandatarios invitados al cambio de Gobierno, pero al llegar al sitio donde estaba Arias, apenas le dio un apretón de manos, a pesar que el costarricense intentó abrazarlo.

Luego, al referirse a los ejércitos de Centroamérica, Ortega dijo que Costa Rica “tiene una fuerza muy poderosa que le llaman Guardia Civil, con muchos recursos y mucho armamento”. Arias lo refutó diciendo que eso era falso.

Posteriormente, en una ocasión Ortega dijo que Arias no era el merecedor del Premio Nobel de la Paz que ganó por el proceso de pacificación en Centroamérica en 1987, sino que el ex presidente salvadoreño José Napoleón Duarte, así como que gobernantes de Costa Rica y Honduras se han aliado con Colombia para despojar a Nicaragua.

LA DUALIDAD DE ARIAS

Este rifirrafe los costarricenses lo entienden como constantes agresiones de Ortega y que Arias actúa con prudencia al no equipararse, pero la verdad es que el mandatario tico también ha mostrado ambigüedad en temas como los más de 500 millones de dólares que Nicaragua le debe a Costa Rica.

Antes de llegar a Managua en enero anterior, el mandatario costarricense dijo que veía difícil que su país condonara esa deuda. Ya estando en Nicaragua dijo lo contrario.

También, cuando el ahora embajador de Nicaragua, Harold Rivas, le presentó las cartas credenciales, Arias manifestó su interés de dialogar con Ortega.

No obstante, hace dos días dijo que aunque el posible encuentro lo manejan las cancillerías, “tampoco es que sea cosa urgente”. LA PRENSA conoció ayer que la Fundación Arias para la Paz ya envió a Managua la invitación para que Ortega esté presente en la celebración del 20 aniversario de los Acuerdos de Paz de Esquipulas.

Propuestas

“La relaciones son complejas, como las relaciones de Nicaragua y Costa Rica siempre lo son. No creo que sean más complejas hoy como en otro momento cuando el presidente de Nicaragua era don Arnoldo Alemán, incluso cuando era Enrique Bolaños. Esto hay que reconocerlo, hay entre los dos Estados una situación de tensión y es natural entre Estados vecinos”, expone Solís.

Un punto de convergencia puede ser la Comisión Binacional, reactivada el año anterior.

“Es un marco de referencia, el parámetro dentro del cual se podría actuar en tres niveles. En el Ejecutivo, el Legislativo y Municipal, con la adición de sectores privados que también se sumarían a ese esfuerzo, el ordenamiento de la agenda bilateral y la definición de políticas públicas hacia esa agenda”, añade.

Las relaciones entre los dos países van más allá de las diferencias por el río San Juan y la inmigración de nicaragüenses hacia este país, pues, según fuentes oficiales, el intercambio económico genera una inversión de unos 700 millones de dólares y Nicaragua es el cuarto socio comercial de Costa Rica.

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