El presidente ruso Vladimir Putin tronó hace unos días en Munich contra la política exterior del Gobierno de EE.UU. del cual dijo que trata de imponer su voluntad sobre la comunidad internacional; que ha convertido al mundo en un lugar más peligroso que durante la Guerra Fría con su política de “único amo y señor”; y que su incremento del uso de la fuerza ha desatado una nueva carrera armamentista en la que más países desean tener acceso a ojivas nucleares. Además, Putin y algunos altos mandos militares rusos reaccionaron de forma violenta ante el proyecto de Estados Unidos, República Checa y Polonia, de construir en el territorio de estos últimos, defensas de misiles balísticos. Un general ruso dijo que si esto llegara a ocurrir, Rusia podría considerar esas bases como un nuevo blanco de sus armas nucleares. Pero según el Primer Ministro polaco, Jaroslaw Kaczynski, el propósito de Rusia es intimidarlos. Por su parte Karen Schwarzenberg, Ministro del Exterior checo, comentó que a causa de las amenazas de Moscú “ahora los checos van a pensar que las defensas balísticas son más necesarias que nunca”.
La posición de la República Checa y Polonia —que en otro tiempo fueron satélites de la extinta Unión Soviética— refleja, por un lado, un creciente deterioro de las relaciones entre Rusia y los países de Europa Oriental y, por otro, un fino trabajo de la diplomacia norteamericana. El plan de Estados Unidos consiste en instalar un radar en la República Checa y una batería de misiles en Polonia, supuestamente para contrarrestar las amenazas de países agresivos como Irán y Corea del Norte, los cuales se sabe trabajan en la construcción de armas nucleares. De acuerdo con la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Condoleezza Rice, este proyecto no constituye una amenaza a la seguridad de Rusia y su Gobierno ha tenido varias oportunidades de explicárselo. Sin embargo, para el Ministro de Defensa ruso, Sergey Ivanov, Estados Unidos ha roto su promesa de que la OTAN no se acercaría más a la frontera de Rusia.
La verdad es que el desencanto es mutuo y las acusaciones de incumplimiento de acuerdos, recíprocas. Los Estados Unidos resienten la venta de armas a Siria, Venezuela e Irán. En enero Rusia vendió a Irán baterías antiaéreas con un valor de 70 millones de dólares, así como armas antitanques a Siria, las cuales fueron usadas por Hezbolá en el Líbano durante la guerra contra Israel. Además, critican la reticencia del Gobierno ruso a ampliar y fortalecer la democracia.
Por otro lado, habría que ver si la retórica agresiva de Putin y sus funcionarios es o no parte de una adelantada campaña electoral para el 2008. Aunque el presidente ruso cumple su segundo período presidencial y la Constitución Política de su país prohíbe una tercera elección, Putin podría forzar una reforma de último momento para remover este obstáculo y seguir al frente del Poder Ejecutivo. Su lenguaje apasionado contra los Estados Unidos es atractivo para la mayoría de los rusos, porque proyecta la imagen del caudillo, tan a tono con la idiosincrasia de ese pueblo. No parece casual que su jefe de staff, Vladislav Surkov —considerado como el principal ideólogo del Kremlin— lo esté comparando con el ex presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt. “Como Roosevelt en su tiempo —dice Surkov— hoy Putin debe fortalecer su control administrativo y usar el potencial del poder presidencial al máximo…” y agrega: “Roosevelt salvó a América de trastornos sociales catastróficos”, dando a entender que Putin hará lo mismo por Rusia.
Por otro lado, Putin podría usar a uno de sus hombres de confianza para postularlo a la Presidencia y seguir mandando tras el trono (copiando la vieja movida de caudillos y dictadores en América Latina). Sin embargo, el presidente ruso se ha apresurado a declarar que no haría tal cosa sino que “la meta de las autoridades es asegurarse de que la elección se lleve a cabo democráticamente”.
Los discursos y el distanciamiento de estas dos grandes potencias han hecho pensar en un posible retorno a la Guerra Fría, algo que no conviene a nadie en el mundo. Como dijo el Secretario estadounidense de Defensa, Robert Gates, “una Guerra Fría ya fue suficiente”.