- Timbucos, zancudos, lilas, halcones y “sandías”. Todo tipo de motes peyorativos le han endilgado al Partido Conservador durante décadas. Ahora ya poco se oye hablar de éste y desde la oscuridad hay voces que preguntan: ¿Dónde está el partido verde?
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Algunos fuera del Partido Conservador creen que los conservadores están correctamente aliados, pero bajo la sombra de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN); otros dicen que deberían estar solos, aunque ello signifique volver al sarcófago político en el que han estado sumidos en los últimos años.
Desde adentro, todo “anda bien” y el partido que por años significó la paralela histórica junto a los liberales, a ojo de su junta directiva, dice estar más fuerte que nunca: cinco diputados propietarios en la Asamblea Nacional y nueve suplentes.
No obstante, hace pocos días se conoció que diputados conservadores aliados a la ALN, exploraron la posibilidad de hacer una bancada política independiente en el Poder Legislativo.
“No fue una propuesta oficial, ni siquiera fue una propuesta, quizás un comentario, pero de inmediato y en consenso el Partido Conservador la descartó porque no es viable ni sería una idea como esa”, dice el diputado Alejandro Bolaños Davis, a quien conservadores externos le achacan la idea de formar su propia bancada verde, pero con agenda roja de la ALN.
La propuesta exploratoria de Bolaños Davis, aunque fue rechazada a lo interno, encendió desde afuera el debate en torno al papel del Partido Conservador (PC): ¿Vamos a seguir a la sombra de la ALN o vamos a volver a ser un partido independiente?
DE COLORES Y TRAICIONES
¿Dónde está el Partido Conservador? Pregunta casi a gritos William Báez Sacasa, ex directivo de ese partido y ex candidato a la Alcaldía de Managua de esa agrupación en las elecciones municipales del año 2000.
Báez Sacasa es la cara visible de un movimiento externo del PC que propugna porque el partido de la tradicional bandera verde salga de la sombra roja de la ALN.
A su juicio, los actuales diputados conservadores que ganaron sus curules al ir aliados en las pasadas elecciones con los disidentes liberales, así como la actual directiva del otrora partido fuerte, han enterrado las banderas e ideales de la agrupación política a cambio de prebendas.
Él culpa a que influyentes y poderosos empresarios como Mario Sebastián Rappaccioli, quien no forma parte de la junta directiva del PC, han unificado intereses económicos con el también influyente y adinerado Eduardo Montealegre.
“Ahora han confundido negocios con ideología”, denuncia Báez Sacasa. “Las bases preguntan, ¿somos ALN o PC? La directiva, la intención que tiene es vender el PC a la ALN a cambio de unos cuantos votos en la Asamblea. Ellos discutieron en una Asamblea de consejo si debían o no debían crear una bancada propia, y la directiva, dominada por los conservadores clasistas dijo que no, que la sombra de la ALN es más sabrosa y jugosa que la sombra que pueda dar por sí la bandera verde. Desde que asumieron las curules, han guardado silencio, ese era el objetivo, llegar a las curules. El PC se volvió un partido curulero”, denuncia Báez Sacasa.
“La alianza con la ALN, fue una alianza electoral que no se vio; incluso durante la campaña, el PC inexplicablemente escondió la bandera y enterró su camisa verde, se miró que nunca estuvo presente, están las fotos de la campaña, están los vídeos y están las declaraciones y vos nunca vas a oír hablar del PC. Incluso en la propaganda, la alianza sólo aparecía como ALN y no como ALN-PC, como se acordó al momento de firmar la alianza que yo mismo apoyé”, dice exaltado este conservador al que sus partidarios tildan de pertenecer a una corriente conservadora de poca pureza: “lilas”.
El color, de acuerdo a Luciano García, secretario de Comunicación del Partido Conservador, proviene de la combinación de los colores verde y rojo. Es decir, de la fusión de la ideología conservadora (bandera verde) al servicio del partido liberal (rojo).
Común en muchos años de existencia, las disputas internas entre conservadores se destacan por las acusaciones de camaleonismos políticos y traiciones: si William Báez es considerado del grupo de los “lilas”, los actuales conservadores son considerados por los “lilas” como “sandías”.
“Se dicen conservadores por fuera, pero por dentro son liberales”, señala Báez Sacasa a los actuales diputados conservadores, lo que explica el mote de la fruta veranera, cuya cáscara exterior es verde (como la bandera conservadora) y su pulpa interior es roja (como las banderas de los liberales).
¿SOLOS O ACOMPAÑADOS?
“Es verdad que el PC en alianza con la ALN saca cuatro diputados, pero era la esperanza de los conservadores que posteriormente al triunfo de Ortega, el partido recuperara su bandera, desempolvara sus camisas y recobrara el vigor histórico que lo ha caracterizado”, insiste Báez Sacasa, quien asegura compartir sus criterios sobre el PC junto a otros notables ex directivos verdes como Noel Vidaurre, Yalí Molina, Uriel Argüello, Nicolás Brenes y otros conservadores de Managua, Granada, Masaya, Estelí, Boaco y Chontales.
“Con gran tristeza, gran cantidad de miembros del PC, que no estamos en la directiva, estamos viendo que al conseguir las curules que ellos querían, los de la cúpula, porque no hay ninguno de las bases en esos cargos de elección, niegan la existencia del PC, por eso yo me pregunto ¿dónde está el PC?”, exclama Báez, y Luciano “Chanito” García, secretario de Comunicación del partido de bandera verde, responde: “Está en unidad”.
A juicio de García, lo que los “lilas” quieren es protagonismo político para llamar la atención de otros partidos políticos y ser tomados en cuenta para ofertas de cargos públicos o partidarios, o algo peor, para vender al Partido Conservador al PLC o al FSLN.
“Es lamentable escuchar de este tipo de personas, quejas contra el PC, sobre todo porque son traidores a la bandera verde. Báez fue partícipe de ir en alianza con la ALN, luego se fue a respaldar a José Rizo, candidato del PLC; él, los ‘lilas’, son las personas menos indicadas para poder opinar al respecto porque nunca han sido consecuentes con el Partido Conservador y más bien le han dado el color de prebendario”, responde aireado García ante las acusaciones.
Según él, William Báez no ha leído los periódicos ni se ha fijado que “somos los conservadores quienes hemos llevado la beligerancia de la agenda parlamentaria a través de nuestros diputados, ahí está la labor que ha hecho Alejandro Bolaños que es conservador, la labor que ha hecho Javier Vallejos que es tercer secretario, la labor que está haciendo Alejandro Ruiz, la que está haciendo Jorge Matamoros, la labor que está haciendo Fabricio Cajina, pues yo creo que el PC está dando una lección de cómo se puede aportar al país desde una posición de minoría”.
A García se le señala que todo lo bien que pueda estar haciendo el PC se hace efectivamente bajo la bandera de la ALN y no como Partido Conservador, pero él responde que la decisión de actuar así se acordó desde el momento de la alianza electoral se ratificó en presencia de la presidenta del partido, Azalea Avilés, en diciembre del 2006.
“En el consejo nacional de diciembre del año pasado, se ratificó continuar en alianza con la ALN, lo que pasa es que algunos están dolidos porque no fueron electos de dedo a los cargos, nosotros firmamos una alianza donde él estaba de directivo, y él votó a favor de la ALN y ahí se dijo que era de largo plazo y hasta firmó y dijo que la alianza debía ser fuerte”, argumenta García y añade un elemento que a su juicio debe ser tomado en cuenta para explicar la permanente afiliación del PC al ALN: “La unidad de las fuerzas democráticas”.
“El PC está donde debería estar. Está siendo consecuente con una realidad de Nicaragua, que somos parte del 62 por ciento que no somos sandinistas y que velamos por una democracia real. Cómo pueden venir estos señores que hablan de democracia, a decir que nos separemos de los aliados cuando por esa separación es que los sandinistas llegaron al poder, por la división de las fuerzas democráticas”, dice.
“No podemos hacer dos casas aparte con una misma bandera. El Partido Conservador es uno solo y su alianza con la ALN grafica la unidad que se quiere. Si nos separamos de la ALN, otros partidos van a querer manipular la decisión y van a intentar socavar a la alianza para debilitarla, van a venir cañonazos, chantajes y quién sabe qué bajezas más para destruir a la ALN, sólo porque esta fuerza emergente, con ayuda de los conservadores democráticos se ha convertido en opción política fuerte ante los partidos del pacto, los liberales arnoldistas y los sandinistas de Ortega”, explica García.