Hay quienes están inquietos porque en la convocatoria que la Federación Nicaragüense de Beisbol Asociada (Feniba) elabora para la próxima temporada de Primera División se habla de abrirle un significativo espacio a los jóvenes.
Y se argumenta que no tenemos material para formar más de dos equipos buenos —bajo las normativas de la Feniba— que llamen la atención y garanticen un buen espectáculo. Que lo conveniente sería dejar a los directivos la libertad de estructurar los mejores conjuntos posibles.
Qué bueno que se percataron que no tenemos mucho material. Lo triste es que en lugar de aplicar ya las variantes necesarias para corregir esa falla, se pretenda seguir con el mismo sistema viciado, infuncional e improductivo de siempre, ese que pone énfasis en ganar, no importa cómo.
Precisamente porque no hay mucho talento de calidad es que se necesita abrir espacio a los jóvenes. No existe otra forma de desarrollar jugadores, que no sea asistiéndolos técnicamente y poniéndolos a jugar. Pero lo que se pretende es cerrarle espacios.
Aparte de infuncional, la Feniba siempre me ha parecido una entidad en la que no se planifica nada, se juega a lo que salga y por eso al final, los torneos terminan en un desorden, porque tampoco ha existido la firmeza para hacer velar lo que establecen las reglas.
Sin embargo ahora que ha echado un vistazo a los jóvenes, ha organizado un torneo de carácter nacional y abre espacio a los chavalos, lo menos que se debería hacer es respaldarles en esa iniciativa.
Aquí la crítica siempre ha sido que los jugadores están viejos, que son unos panzones, que no atraen a nadie y que no se les da chance a los jóvenes. Pero ahora que se da chance, se descubre que no hay chavalos con calidad.
Precisamente por eso hay que dejar que los chavalos jueguen. Ojalá Feniba sea firme en su postura.