Con una exposición de jocosas gráficas y la presentación del libro de caricaturas, Nicanor Sandino, el pintor y dibujante Lezamón, estará celebrando este 10 de noviembre en Galería El Águila, 20 años de producción de arte erótico, social y político, y de haber fundado su Taller Van Gogh.
La muestra de gráficas congrega caricaturas de dos décadas. Entre las secciones están: La Sexografía, El Taller, Autocaricatura, Unión Mañosa, y Las Amistades. Vemos que el humor erótico es retratado hasta en sus títulos como el de: Mónica Lewinsky o La Cigüeña.
Todos estos dibujos, en tonos sepia, negra y color plano aluden al concepto de la figuración retratista del comic contemporáneo. Por ejemplo, se muestran personajes del sector cultural como: Armando Morales, los escultores Fernando Saravia y Arnoldo Guillén; el poeta Pablo Antonio Cuadra y el dariano Edgardo Buitrago y Mariana Sansón.
En estos también se incluye el problema de la crisis energética, Lezamón acude a las técnicas del acrílico, la acuarela, el carboncillo, el aerógrafo o el collage sobre papel, en pequeño formato. También se puede ver el humor contrastado de las tiras cómicas, al ironizar los comics de Mickey Mouse, Supermán y la Mujer Maravilla.
De la veta del humor nica y la pintura
El contenido de estos dibujos habla por sí mismo por su realismo con matices tragicómicos de lo nicaragüense en su mestizaje transcultural, por lo que poco o casi nada tiene que ver con los clásicos dibujos de rostros de ajados ancianos, de niños angelicales o de dibujos fantásticos que ilustraban periódicos y libros medievales, tampoco de los dibujos caricaturescos del horror negro de Goya, o de las calacas del folclorismo mexicano de Posada.
Nicaragua ha tenido una pléyade de caricaturistas que ha tocado tanto el humor social como el político, desde sus propias percepciones y aplicaciones técnicas del dibujo lineal sarcástico y atrevido. Uno de ellos es AMO (Alberto Mora Olivares), con su personaje popular NICASIO, publicado en LA PRENSA, que editaba Pedro Joaquín Chamorro. Sus chispeantes e ingeniosas tiras cómicas fueron una notable cátedra del alto humor social y político, al extremo que muchos recuerdan que hasta el mismo dictador Somoza, al que criticaba constantemente, las disfrutaba.
Otro más joven de los años ochenta fue Róger Sánchez. Sus atrevidas caricaturas del sexohumor dieron mucho que hablar, incluso la censura oficial fue aplicada a sus producciones. Entre otros notables veteranos del sarcasmo nacional figuran un Chilo Barahona y un Toño López. De esta veta del humor popular, pero de los años ochenta, surge Luis Lezama Ramos, (Lezamón), nacido en León en 1951. Pero sus primeros dibujos, retratos con bolígrafos u grafitos, hechos en su niñez, son de los próceres de la Independencia. Hoy este artista vive radicado en Jinotepe, donde imparte sus conocimientos a una nueva camada de artistas.
La caricatura es vista como una vena menor que proviene del arte mayor, la pintura. Si bien Lezamón se da a conocer en los ochenta como caricaturista, su arte gráfica tiene sus raíces motoras en la pintura cuando bajo la escuela expresionista de Róger Pérez de la Rocha, en talleres impartidos en León, da sus primeros pasos al mundo del color, la línea, los volúmenes, los bodegones y los retratos. En 1983 realiza en Cuba estudios de diseño gráfico. Dos años después viaja a Madrid, donde realiza dibujos libres de maestros del Museo del Prado como Rembrandt Harmenszoon van Rijn, Petrus Paulus Rubens, El Españoleto (José de Ribera) y el Bosco (Hieronymus Bosch).
En 1986, en la ciudad de Pantin (París), expone sus primeros dibujos. Este mismo año funda en Jinotepe su Taller Van Gogh.
Actualmente, la caricatura abre otras puertas donde el humor con tinte político sigue ocupando un sitio de importancia visual. Manuel Guillén y Xavier Molina, con sus semanarios El Azote y El Alacrán, y sus dibujos en las páginas de opinión dan mucho que hablar, por la actualidad y fuerza de su humor.
Quién es Nicanor
Nicanor Sandino (que tiene el título del libro) es un personaje del comic social, flaco, panzón que recoge la vida tragicodramática del ser pueblo nicaragüense. En el recorrido del libro éste es acompañado por El Prisionero 0089, otro personaje que autorretrata el sentir del mismo artista, en su prédica de reclamos y demandas sociales.
Este libro tiene sólo a dos personajes y uno de ellos, el principal: esta es la imagen de un Sandino-Nica que surge del pueblo-hormiga. Este Sandino es pueblo en sus necesidades. Esa es la identidad filosófica y política de mi personaje, reflexiona Lezamón. Su humor es resaltado en sus caricaturas, las que van acompañadas de refranes que buscan como disparar la risa en el espectador. Entre ellos enumero: El que Menos Puja Caga un Piano, El que Madruga Come Pechuga, Vale más Paloma en Mano que Cien Volando, Más Liso que una Culebra y El que Canta su Mal Espanta. Al final, el libro cierra, abriendo las vocales, a-e-i-o-u, simbolizando un renacer de la esperanza.