Mayoría de electores de EE.UU. fueron influenciados por los escándalos de corrupción de los republicanos. (LA PRENSA/ AP)

Demócratas van adelante

Ciudadanos, descontentos con la guerra y con Bush, querían cambios [doap_box title=»Un referendo sobre Presidencia de Bush» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Tras seis años de gobierno de Bush, las elecciones fueron una suerte de referendo sobre su Presidencia, que se ha visto debilitada por los elevados precios de la gasolina, la inseguridad económica y la lenta respuesta […]

  • Ciudadanos, descontentos con la guerra y con Bush, querían cambios
[doap_box title=»Un referendo sobre Presidencia de Bush» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Tras seis años de gobierno de Bush, las elecciones fueron una suerte de referendo sobre su Presidencia, que se ha visto debilitada por los elevados precios de la gasolina, la inseguridad económica y la lenta respuesta gubernamental ante los estragos causados por el huracán Katrina.

El nombre del presidente Bush no apareció en ninguna boleta electoral, pero para muchos las elecciones se redujeron a decidir si había manejado bien el conflicto en Irak —que ya lleva cuatro años y que no tiene visos de acabar ni de llevar la paz al país árabe— o no, y la guerra contra el terrorismo.

Fue una maniobra riesgosa para un Presidente impopular. Desesperado por evitar que los demócratas lleguen al poder, Bush recorrió el país y efectuó unos 90 eventos para recaudar fondos, en los cuales reunió más de 193 millones de dólares en favor de los republicanos.

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    Con triunfos sonados en Pensilvania, Ohio y Rhode Island, el Partido Demócrata capitalizaba el descontento de los estadounidenses con el gobierno republicano en las elecciones de medio término celebradas ayer martes en Estados Unidos.

    Casi una hora después de anunciarse el triunfo demócrata en los comicios para gobernador de Ohio, el partido desbancó a los senadores republicanos de Pensilvania, Ohio y Rhode Island, al tiempo que lograba victorias importantes en las curules de la Cámara de Representantes.

    “Estamos al borde de una gran victoria demócrata”, dijo la líder de la minoría en la Cámara, Nancy Pelosi, quien podría convertirse en la primera presidenta de la Cámara si su partido obtiene el control de la cámara baja.

    Con los 435 curules de la Cámara de Representantes en disputa, así como 33 de los 100 escaños en el Senado y 36 gobernaciones, los demócratas están ante su mejor oportunidad de retomar el control del Congreso tras 12 años siendo minoría.

    Los demócratas habían arrebatado anoche a los republicanos nueve de los 15 escaños adicionales que necesitan para lograr la mayoría en la Cámara de Representantes, según predicciones de las cadenas de televisión de EE.UU.

    Los demócratas han conseguido 121 asientos en la Cámara Baja, frente a los 105 de los republicanos, de acuerdo a esos estimados.

    El futuro control de la Cámara depende, en realidad, de unos 35 asientos donde la disputa es estrecha.

    Puestos arrebatados

    Hasta ahora, siete demócratas le han arrebatado el puesto a republicanos que se presentaban a la reelección en Connecticut, Indiana, Kentucky y Pensilvania.

    En Ohio, el demócrata Zack Space derrotó al republicano Joy Padgett, después que el representante republicano Bob Ney dimitiera tras un escándalo de corrupción.

    Además, en el distrito 24 de Nueva York, el demócrata Michael Arcuri venció al republicano Ray Meier, por un escaño que dejó vacante un republicano, que se jubiló.

    Las únicas victorias republicanas en las 35 campañas más disputadas en la cámara baja se produjeron en Florida, donde Vern Buchanan derrotó a la demócrata Christine Jennings, y en Virginia, donde Thelma Drake mantuvo su escaño frente al demócrata Phil Kellam.

    La avanzada demócrata en el mapa político del país es un duro golpe al Partido Republicano, que buscaba defender su mayoría en el Congreso ante un electorado que se ha mostrado insatisfecho por la guerra en Irak, los escándalos del partido gobernante en el Capitolio y ciertas políticas del presidente George W. Bush.

    Los demócratas conquistaron las gobernaciones de Nueva York, Ohio y Massachusets por primera vez en más de una década.

    Por otra parte, el senador por Connecticut, Joe Lieberbman, defendió su banca tras postularse como candidato independiente. Su triunfo marca una notable y sorprendente recuperación tras haber sido descartado como representante del Partido Demócrata en las primarias de hace unos meses.

    La senadora Hillary Rodham Clinton retuvo de forma abrumadora su banca en representación de Nueva York, con un 70 por ciento del voto a favor.

    El senador republicano para Pensilvania, Rick Santorum, cayó ante Bob Casey Jr., mientras que en Ohio, Sherrod Brown le arrebató la banca senatorial a Mike DeWine. En la batalla por controlar la Cámara, los demócratas conquistaron las plazas de Indiana y Kentucky.

    Tres políticos curtidos mantuvieron sus bancas. El senador demócrata Robert C. Byrd, en Virginia Occidental, fue reelecto por novena vez, mientras que el senador republicano Richard Lugar, por Indiana, fue reelegido por sexta ocasión. Edward Kennedy, demócrata de Massachussetts, también mantuvo su escaño.

    Una encuesta nacional a boca de urna reveló que aproximadamente seis de cada 10 votantes se opone a la guerra en Irak. Apenas un tercio dijo que la guerra ha mejorado la seguridad a largo plazo de Estados Unidos, comparado con el 46 por ciento en una encuesta nacional a boca de urna en 2004.

    Demócratas podrían dictar la agenda

    El Presidente y la Casa Blanca están pendientes de los resultados que podrían obligarlos a reformular sus políticas en los últimos dos años de mandato.

    Cansados de la guerra y enojados con el Presidente que la inició, los estadounidenses expresaron el martes su frustración en las urnas. Fue un claro llamado al cambio, dirigido a George W. Bush y a un Congreso de mayoría republicana que ha seguido los pasos del mandatario.

    Muchos votantes dijeron que los asuntos a nivel nacional pesaron mucho más en su sufragio para la cámara baja que los temas locales, y la mayoría expresó su preocupación de que el país se encuentre muy adentrado en el camino equivocado.

    Un cambio en la mayoría partidista en la Cámara de Representantes y el Senado le daría a los demócratas una voz fuerte para establecer la agenda de la nación y les permitiría contrarrestar la estrategia de Bush en la guerra. Los demócratas hicieron su campaña con el cambio como propuesta principal, desde los puestos más altos hacia abajo.

    “Creo que, sin importar cuáles sean los resultados, hoy es realmente un referendo sobre la forma en que el presidente Bush ha manejado la guerra en Irak y sobre si deberíamos ordenar que los soldados regresen a casa”, dijo el senador demócrata Edward M. Kennedy.

    Aunque la guerra es un gran problema para los republicanos, el escándalo y la corrupción en Washington los lastiman más.

    Tres cuartos de los electores a los que se les preguntó en las encuestas a boca de urna dijeron que la corrupción fue muy importante a la hora de decidir su voto, y que era más probable que sufragaran por los demócratas.

    Los republicanos perdieron terreno con los evangélicos de raza blanca, uno de los grupos de partidarios más firmes que tienen. La mayor parte de este sector dijo que la corrupción tuvo mucho que ver a la hora de votar, y casi un tercio de ellos sufragó en favor de los demócratas.

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