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Como parte del desarrollo del niño, desde el nacimiento hasta la adolescencia hay un período de trastorno. En la etapa de los tres a los seis años , los niños enfrentan algunos miedos, miedo a usar el baño porque tienen temor de que el baño se los trague, miedo a la oscuridad, miedo a la escuela, miedo a ruidos durante la noche, etc.
Sin embargo, actualmente se han agregado otros miedos, creados por la falta de regularización de los programas que los niños ven en la televisión. En mi experiencia me ha tocado ver que muchos niños tienen miedo a subirse a un taxi por temor a accidentes o a que les vayan a robar, todo ello ocurre porque están expuestos a la nota roja y son miedos que antes no se presentaban, por eso los padres tiene que regular lo que los hijos ven.
Muchas veces los miedos tienen que ver con la información que reciben porque tenemos la costumbre de educar con miedo. Muchas veces decimos si te portas mal Dios te va a castigar, lo cual los lleva a pensar que Dios es un monstruo.
Cuando se trate el miedo de un niño, hay que tener mucho cuidado con lo que se dice, porque muchas veces se puede agregar un miedo más. Una vez cometí un error de decirle a una niña que no tuviera miedo porque en su casa sólo estaba ella, su mamá y Dios que siempre la miraba y la cuidaba pero la niña no tenía noción de quién era Dios, así que me dijo, ¿entonces ese Dios es como un monstruo, tiene ojos por todos lados? Le agregué un miedo más, por eso hay que tener cuidado con lo que se dice, si educamos así no es algo que favorezca el desarrollo del niño.
Por otra parte, un miedo que no se trata adecuadamente puede convertirse en una fobia porque el niño crece sin haber superado ese temor y de repente encontramos gente que inconscientemente presenta miedo a ciertas situaciones.
Por ello nunca se debe utilizar el miedo como método para cambiar o corregir conductas. Tampoco hay que exponerlos a cosas innecesarias como hechos violentos porque pueden ir perdiendo la sensibilidad.