(LA PRENSA/C. MALESPIN)

Terror nocturno

Es normal que los niños tengan miedos, sin embargo después que ha pasado cierto tiempo y el niño en lugar de superar sus temores los va agudizando, los padres deben poner mucha atención y buscar ayuda. “Cuando el miedo es muy intenso, hay gritos desesperados cuando se le quiere acercar a la situación de manera […]

Es normal que los niños tengan miedos, sin embargo después que ha pasado cierto tiempo y el niño en lugar de superar sus temores los va agudizando, los padres deben poner mucha atención y buscar ayuda.

“Cuando el miedo es muy intenso, hay gritos desesperados cuando se le quiere acercar a la situación de manera gradual y siempre teme, entonces hay que buscar ayuda, investigar la causa y ayudar a tratar el problema”, expresa la sicóloga, Azucena López.

Por su parte, el sicólogo Alberto Sánchez señala que el miedo a la noche empieza aproximadamente a los dos años de edad pero cuando un niño pasa de los seis años de edad y la fijación continúa puede ser una señal de alarma, una pauta de que algo está pasando.

Sánchez señala que los miedos pueden ser condicionados, retroalimentados y fijados de acuerdo a la cultura, condiciones del entorno, modelos de crianza o vivencias traumáticas.

Por ejemplo, un niño o una niña puede revivir el terror nocturno en un caso de abuso, porque se revive un viejo patrón de miedo para cubrir un evento, lo cual no significa que todo niño que tenga terror nocturno sea objeto de abuso.

“Cuando se trata de terror nocturno hay que investigar la causa que lo mantiene ansioso pero lo más importante es nunca provocarles miedo y nunca contarles historias de miedo que les van a alterar su conducta sino modelarles actitudes positivas”, expresa López.

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