El manejo de las remesas

El tema de las remesas familiares es muy importante y delicado, desde cualquier punto de vista que se le mire. Se trata de por lo menos 700 millones de dólares que ingresan anualmente al país, según estimaciones del Banco Central de Nicaragua, cifra que sube hasta los 900 ó 1,000 millones de dólares de acuerdo con cálculos independientes y representan un 11 por ciento del PIB nacional.

El ingreso económico por las remesas es mayor que el de las exportaciones y que las donaciones, préstamos e inversiones procedentes del exterior. Según los economistas, las remesas son el principal sostén de la estabilidad macroeconómica del país, la garantía de la libre convertibilidad de la moneda y uno de los soportes principales de las reservas monetarias internacionales de Nicaragua.

Por otro lado, las remesas familiares son la base de subsistencia de muchas familias nicaragüenses y además constituyen una gran inversión para los pequeños negocios familiares. Y más todavía, las remesas familiares son un fuerte vínculo de innumerables emigrantes nicaragüenses con su gente y con su Patria. Por eso es que las remesas tienen un valor sagrado y nadie debe manosearlas.

De allí la gran conmoción y temor que causó el anuncio que hizo Daniel Ortega en la concentración sandinista del 19 de julio de este año, en el sentido de que si él ganara las elecciones su gobierno controlaría las remesas. En efecto, Ortega dijo que quiere el triunfo electoral “para acabar con el capitalismo salvaje” y anunció su intención de “establecer un mecanismo para traer las remesas familiares sin intermediarios y sin cobros, para que venga el ciento por ciento de lo que envían los nicaragüenses desde el exterior”. “Nosotros como Estado vamos a asumir ese porcentaje, para que venga el ciento por ciento de la remesa. Vamos a establecer el mecanismo para que no se les quite ni un centavo”, aseguró Ortega.

Básicamente, la propuesta del candidato presidencial sandinista es que quienes envían remesas no paguen a las empresas privadas que se ocupan de trasladarlas y que cobran un porcentaje mínimo gracias a la competencia, sino que sea el Estado el que reciba los dólares y a cambio le entregue córdobas a los destinatarios. Posteriormente, ante la airada reacción que produjo su anuncio sobre el control de las remesas familiares que impondría en el caso de que ganara la próxima elección presidencial, Ortega ha tratado de retractarse. Pero la verdad es que el caudillo sandinista habló muy claro el 19 de julio, aparte de que es muy conocida la afición que siempre ha tenido al control de las divisas, igual que los hermanos Castro en Cuba y Hugo Chávez en Venezuela.

Es oportuno mencionar que Hugo Chávez impuso en Venezuela, desde el año 2003, una draconiana ley que obliga a entregar las remesas al Estado, el cual a cambio de los dólares que recibe devuelve a los destinatarios de los envíos monetarios bolívares (la moneda nacional venezolana) devaluados. Eso mismo es lo que Ortega y el FSLN hicieron en Nicaragua durante su brutal dictadura de 1979 a 1990, cuando dictaron por lo menos 27 leyes y decretos monetarios y controlaron hasta el último dólar y cualquiera otra divisa extranjera que entraba al país. Y no cabe la menor duda de que eso es lo que volvería a ocurrir en Nicaragua en el caso de que Daniel Ortega ganara la elección presidencial del próximo domingo.

Es fácil imaginar que si Ortega ganara las elecciones, al día siguiente muchísima gente comenzaría a retirar sus depósitos bancarios, sobre todo los de dólares y se produciría una gran fuga de divisas. Y para cuando Ortega asumiera la Presidencia, en enero próximo, una de sus primeras medidas de gobierno sería decretar el control monetario en general y de las remesas familiares en particular. A lo cual habría que agregar que las autoridades estadounidenses impedirían o limitarían el envío de remesas familiares hacia Nicaragua, pues como ya lo han advertido no van a permitir el financiamiento de un régimen enemigo de Estados Unidos, aliado de los hermanos Castro y de Hugo Chávez.

El control estatal de las remesas familiares sería una gran desgracia nacional pero se puede y se debe impedir con el uso adecuado del voto ciudadano, en las elecciones nacionales del próximo domingo.

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