- Saber conducirse en un evento social determina el nivel de educación de un invitado
Recordemos que los buenos modales son el toque distintivo de nuestra personalidad.
La puntualidad es un símbolo de educación y elegancia, pero sobre todo respeto hacia los anfitriones.
Si le han citado a las diez de la noche, haga el favor de no presentarse a las nueve y media, los anfitriones aún no estarán listos para recibirlo.
Si, por un imprevisto, llegara tarde, lo más aceptable es llamar por teléfono y disculparse, explicando los motivos e indicando dentro de cuánto tiempo llegará y pedir que vayan empezando sin usted.
Nunca llevar a un acompañante si antes no le hemos consultado a la anfitriona.
En cuanto a la vestimenta las reglas son variadísimas, vestirnos de acuerdo a la actividad social y evitar hacer el ridículo.
Una vez al presentarnos al lugar debemos dirigirnos a los anfitriones, saludarles y agradecerles la invitación y si amerita felicitarle por algún aspecto particular de la fiesta lo haremos en ese momento.
Evitemos las conversaciones conflictivas, vulgares, gestos exagerados y bromas pesadas.
Antes de encender un cigarrillo debe preguntar a los anfitriones y al resto de las personas que tiene cerca si les molesta que fume.
Los anfitriones indican el momento en que será servida la cena.
Si compartiremos la cena con los anfitriones, estos darán la pauta para iniciar a comer.
No exagere al tomar los alimentos y no debe escoger la pieza más grande.
A la hora de beber y comer debe hacerlo con moderación, nada de quedarse en el sitio donde están los alimentos.
Evite cualquier comportamiento reprobable, como beber más de la cuenta, bailar tratando de hacer pasos de televisión, etc.
Por mucha comida que mire no se le ocurra pedir para llevar. Debe tener tacto a la hora de irse, no espere que de manera discreta lo corran.
* La autora es Directora Ejecutiva de Protocolo & Etiqueta. Teléfono: 8666411.