(LA PRENSA/U. MOLINA)

Mujer de tijeras tomar

Virginia Pérez Blanco inició su carrera cortando el cabello a las monjas de su colegio [doap_box title=»Una vida de trabajo» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Su vida profesional ha sido la prioridad. Experiencia: trabajó para Clairol durante cuatro años; para Wella, durante siete años y actualmente trabaja para Rolland, una línea italiana que está incursionando en nuestro mercado. […]

  • Virginia Pérez Blanco inició su carrera cortando el cabello a las monjas de su colegio
[doap_box title=»Una vida de trabajo» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Su vida profesional ha sido la prioridad.

Experiencia: trabajó para Clairol durante cuatro años; para Wella, durante siete años y actualmente trabaja para Rolland, una línea italiana que está incursionando en nuestro mercado. También es propietaria de Conceptos Hair Systems Virginia y de V & M en León.

Familia: es la mayor de seis hermanos, tiene 30 años, seis años de noviazgo pero sin planes de matrimonio.

Metas: hacer crecer el negocio, culminar con los estudios para educadora de Latinoamérica y hacer que la marca en la que trabaja sea líder.

[/doap_box]

Su sonrisa a flor de piel y sus tijeras en mano han hecho de ella una exitosa profesional. Virginia Pérez Blanco es originaria de León. Mientras se arreglaba para la fotografía nos comentaba que el día que dejó de ser una niña para convertirse en una señorita, marcó su vida profesional.

Asegura que su gusto por las tijeras y el maquillaje lo tuvo desde siempre pero el día de sus quince años estuvo en el salón de belleza desde las nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde y días después le estaba cortando el cabello a sus amigas y a las monjas de su colegio.

“Con Natú Larios encontré mi vocación, primaria y secundaria estudié en un colegio de monjas, a ellas y a los profesores a la hora del recreo les cortaba el cabello, ahora me doy cuenta de los errores que tenía en ese momento pero los disimulaba bien y ellas nunca se quejaron; una vez dejé pelona a una de las monjas, fue un shock para todas pero luego les gustó, todas esas personas que confiaron en mí, ahora son mis clientes exclusivos”, señala muy orgullosa.

Agrega que cuando terminó su bachillerato, su madrina le ofreció regalarle el anillo de graduación o ropa para la universidad pero ella le pidió un curso de peluquería; sin embargo, el primer día fue una decepción y casi se da por vencida, debido a que tuvo que cortarle el cabello a una persona que tenía liendres. “Fue un shock para mí y dije: no es lo que quiero, pero me dijeron que terminara el mes, luego las cosas fueron diferentes, antes de terminar el mes me ofrecieron que fuera alumna-ayudante porque tenía mucha facilidad con las tijeras, entonces al siguiente mes ya no pagué la mensualidad sino que recibía un sueldo y tenía el curso gratis”.

Todo marchaba bien, sin embargo, un día el papá de una de sus amigas le hizo ver que debía estudiar en la universidad, por lo cual decidió estudiar licenciatura en informática. “Me hizo sentir mal y todas mis amigas hablaban de la universidad, entonces, me dije, tengo que tener una carrera; además, la opinión que se tiene de los estilistas es que no van a la universidad porque no tienen cerebro para estudiar, entonces para romper el mito, decidí estudiar, allí a todos mis compañeros y profesores les cortaba el cabello también”, expresa.

Ha trabajado para marcas como Clairol, Wella y estudió corte y diseño en la escuela internacional de corte Pivot Point, terminó su maestría en el 2005 obteniendo la mejor nota de las alumnas de Centroamérica.

Nosotras

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí