HAMBRE DE PAN Y CONOCIMIENTO. Miles de niños refugiados en Honduras, tras los operativos sandinistas en Bosawas, no tenían comida, ni educación. (LA PRENSA/CORTESÍA)

Mayangnas no creen en Ortega

Afirman que también fueron víctimas de operativos militares que dejaron a miles de desplazados y muertos [doap_box title=»Una generación» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] “Una década perdimos, porque no nacieron (niños), porque las mujeres estaban tan tristes por haber dejado sus casas, sus cosas, sus familiares y sus hijos en Nicaragua, otros en Costa Rica, entonces se dividió […]

  • Afirman que también fueron víctimas de operativos militares que dejaron a miles de desplazados y muertos
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“Una década perdimos, porque no nacieron (niños), porque las mujeres estaban tan tristes por haber dejado sus casas, sus cosas, sus familiares y sus hijos en Nicaragua, otros en Costa Rica, entonces se dividió (la comunidad mayangna), fue una ruptura increíble, entonces tenemos ese problema de tener una década sin jóvenes”, lamentó Francisco Rener, ex presidente de la Asociación de Mayangnas.

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La comunidad mayangna, asentada en el Caribe nicaragüense, no cree al candidato presidencial sandinista Daniel Ortega cuando habla de paz y reconciliación, debido a los operativos militares ejecutados en los años ochenta, sostuvo Francisco Rener, ex presidente de esa asociación indígena.

Rener indicó que producto de las acciones militares, aproximadamente seis mil mayangnas fueron desplazados hacia Tapalwas, Honduras. Murieron cientos de ellos en el trayecto.

Otros cinco mil quedaron reconcentrados en Tasba Pri, unos quinientos pasaron arrestados durante la década de los años ochenta, además de cientos de desaparecidos y asesinados.

“El problema fue que les hablaban en español, no entendían (los mayangnas), entonces los mataban, eso era así, a balazos, con rifles, porque los mayangnas no hablan español”, explicó Rener, quien añadió que los fusilamientos ocurrían a la luz pública.

Según el ex presidente de la Asociación de Mayangnas, los efectivos del entonces Ejército Popular Sandinista rodearon la zona de Bosawas y quitaron a los indígenas sus herramientas de trabajo, además de que los dejaron recluidos en sus viviendas, sin ningún tipo de derecho.

Al que salía lo asesinaban. Y el que se quedaba dentro de su vivienda, moría de hambre.

En el libro Mayangna, escrito por Götz von Houwald, quien retoma declaraciones de un personaje cuyas iniciales son M.R., se relata parte de lo sucedido en la época.

15 DÍAS DE TERROR

El 25 de junio de 1982 unos 1,200 sandinistas rodearon Musawas, capital de Bosawas, en un operativo que duró 15 días.

“Hicieron sentir una represión de genocidio, les quitaron de la población los instrumentos de trabajo, como hachas, machetes, palas, flechas y picos, todos estos instrumentos llevaron a la iglesia. No tenían acceso a buscar sus alimentos, a consecuencia de eso muchos niños y ancianos murieron de hambre durante los 15 días de represión”, cuenta Götz von Houwald.

Rener sostuvo que los operativos militares prohibían la religión y en el libro Mayangna, hasta se dice que los efectivos violaron a las jovencitas en la propia iglesia morava.

IGLESIAS ERAN CUARTELES

“La iglesia (morava) ocuparon como letrina y perforaron las paredes de ráfagas. El 29 de junio de 1982, a las nueve de la noche, en presencia de la población, mataron a Cresencio (Laurencio) Atanasio. El 30 de junio mataron a otro joven de nombre Maikel Benjamín; a sangre fría les cortaron los brazos, quebraron las piernas, cortaron la lengua, finalmente mataron; este lugar se llama Awalú”, agrega Götz von Houwald.

Recientemente las comunidades miskitas, también del Caribe, interpusieron ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos una denuncia en contra de Ortega y otros altos funcionarios del gobierno sandinista de los años ochenta, por genocidio y crímenes de lesa humanidad.

Ortega ofreció indemnizar a los miskitos, de ganar las elecciones. Sin embargo, los mayangnas dicen ver a Ortega como “una amenaza”.

“La receta que nos dio en el exilio fue violación de derechos humanos, violación a los menores de edad, hambre, falta de educación, todo lo que podemos hablar de calamidades de un pueblo, siendo que es un pueblo marginado”, señaló Rener.

“La amenaza es que el señor (Ortega) no ha cambiado, para nosotros la amenaza es que ahora está aliado con ciertos sectores de Yatama, que son adversarios de siglos”, agregó Rener.

RELATOS

“Regresaron y capturaron (los militares) a los líderes espirituales, como el reverendo Sandalio Patrón, que pasó casi todo el período de la revolución encarcelado y al final salió, pero prácticamente era un hombre inválido”, dijo Rener.

“Otros líderes comunales fueron capturados y los llevaron a un lugar desconocido y otra parte huyó a Honduras, y en el camino (muchos) murieron a causa de hambre, los ancianos enfermos, los niños enfermos, allá pasaron más de diez años”, añadió.

“Les prohibieron la religión morava, encarcelaron a los pastores, era un lamento indígena muy grande. Más de seis mil mayangnas se fueron a Honduras, presos más de quinientos, en Tasba Pri hubo como cinco mil personas, más los muertos, que según los datos que tenemos, en manos del Frente murieron 118 mayangnas, pero hay desaparecidos”, concluyó.

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