- Como una persona que contribuyó a crear la identidad nacional será recordado el compositor chinandegano Tino López Guerra
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La sirena del vehículo de bomberos se encendió y dos agentes policiales que encabezaban el entierro dieron la señal de partida, para que los restos del compositor nicaragüense Tino López Guerra, quien por 39 años estuvo sepultado en el Cementerio Occidental de Managua, fuesen traslados ayer al Cementerio San Pedro.
El cortejo fúnebre salió del centro de la vieja Managua, la antigua Catedral fue parte del escenario que despidió al compositor que dio su último adiós con el implacable sol de las 11:00 a.m. y las melodías que entonaba la Orquesta del Ejército de Nicaragua.
“Tino es, y digo es, porque aunque haya muerto es uno de los grandes compositores nicaragüenses de la música regional y de la música popular. Eso significa que al igual que otros compositores son gente que ha creado la música de la identidad nacional. Y al darnos identidad nos ha distinguido de los demás países y nos ha dado personalidad”, afirmó Julio Valle Castillo, director del Instituto Nicaragüense de Cultura, quien dijo que Tino es el autor del “segundo Himno Nacional”: Viva León Jodido.
Tino López Guerra falleció en 1967 y fue sepultado en el Cementerio Occidental de Managua. Este año cumplió cien años de haber nacido, por lo que exhumaron sus restos para llevarlos al Cementerio San Pedro, donde descansará en compañía de su esposa Consuelo Rosales, y otras personalidades nicaragüenses.
El historiador Roberto Sánchez, director de la Dirección de Patrimonio Histórico de la Alcaldía de Managua, López fue sepultados bajo decreto presidencial.
VARIAS ACTIVIDADES
Antes de sepultar los restos de Tino López se realizaron varias actividades en su honor: en León, donde hubo presentaciones culturales, luego en Chinandega y por último en Managua, honrándolo a través de diversas expresiones artísticas y culturales.
“Han venido estudiantes de todas partes para participar del homenaje a este autor, que con su música crea la Patria y eso hay que transmitirlo al país, porque esta es la gente que nos distingue y que nos da orgullo”, comentó Valle.
Los restos del compositor fueron acompañados por estudiantes de diversos colegios de Managua, quienes durante la guardia de honor realizada en el Palacio Nacional de la Cultura se preguntaban entre sí quién era el niño que había muerto (por el tamaño del ataúd).
Al consultarles si conocían sobre la vida de Tino López Guerra, ellos contestaron que no tenían ni idea de quién era y tampoco de lo que estaban haciendo ahí.
Sin embargo, en sus aulas de clases entonan temas de este compositor que ayer dio su último adiós, y que según Valle Castillo, permanecerá en esta tierra nicaragüense, com esperando que se convierta en el pedazo de cielo con el que quiso que Nicaragua se formara.