Ejemplo de lucha y solidaridad

Annie Ortiz Gurdián es Directora Ejecutiva de la Fundación Ortiz Gurdián [doap_box title=»Más de Annie» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Divide el tiempo entre su familia y la fundación Formación: estudió publicidad e historia de arte en Estados Unidos, cuando se graduó se vino a Nicaragua. Vida Personal: está casada y tiene dos hijos: un niño de dos […]

  • Annie Ortiz Gurdián es Directora Ejecutiva de la Fundación Ortiz Gurdián
[doap_box title=»Más de Annie» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Divide el tiempo entre su familia y la fundación

Formación: estudió publicidad e historia de arte en Estados Unidos, cuando se graduó se vino a Nicaragua.

Vida Personal: está casada y tiene dos hijos: un niño de dos años y medio y una bebita de 2 meses y medio. El tiempo libre lo dedica a compartir con su familia. Le apasiona el arte.

Logros: con la ayuda de donantes extranjeros y nacionales han ayudado aproximadamente a 450 pacientes, el año pasado donaron 3 mil ginecobonos al Ministerio de Salud, cifra que éste año duplicaron; asegura que las donaciones no son para gastos administrativos sino propiamente para la causa.

Consejo: una de las recomendaciones es que se chequeen y aprendan a conocer su cuerpo.

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Sonrisa dulce, amable, un poco tímida pero de carácter fuerte y decidida; su papá la llama cariñosamente “dinamita”. Así es Ana Margarita Ortiz Gurdián, mejor conocida como Annie. Es directora Ejecutiva de la Fundación Ortiz Gurdián, que apoya y promueve la cultura, educación y salud.

Annie nos cuenta que la fundación es el legado de la familia Ortiz Gurdián, cuyos miembros han estado apoyando y promoviendo la cultura en nuestro país y desde hace tres años trabajan con mujeres de escasos recursos que sufren cáncer de mamas.

Annie comenta que la idea surgió cuando su mamá y Presidenta de la fundación, sufrió cáncer de seno hace cinco años. “La fundación surgió para promover la cultura pero nos dimos cuenta que no sólo la parte cultural necesitaba ayuda sino la parte de salud; mi mamá tuvo cáncer, mi abuela también, era algo muy personal para nosotros porque aunque ellas tuvieron buen tratamiento, atención médica y el apoyo de sus seres queridos, siempre es difícil enfrentar el cáncer y no sólo físicamente sino emocionalmente”.

La fundación trabaja con un equipo de médicos voluntarios y en conjunto con el Hospital Bertha Calderón, lugar que le causó gran impresión en su primera visita. “Me impactó el primer día que puse los pies en el hospital porque yo viví toda mi vida en Estados Unidos, donde las condiciones de los hospitales son diferentes; cuando entré quedé impresionada, me tembló el cuerpo y lloré porque no sabía cómo iba a trabajar en eso pero no por que quería un trabajo glamoroso sino porque no sabía cómo ayudar a esta gente, sentí que el reto era demasiado grande”.

Expresa que ha aprendido mucho de la experiencia y convivencia con las mujeres que sufren cáncer de mamas y una de las cosas que ha aprendido es la humildad. “Con ellas uno se da cuenta de que por la prisa con que vivimos la vida, olvidamos cosas importantes, como cuidar la vida y estando con esas pacientes uno da gracias a Dios por tener salud y porque la familia tiene salud, el regalo que me han dado es la humildad, ver que una persona está recibiendo un tratamiento bien duro y no tiene nada, es impresionante, también me impresiona que entre ellas se cuidan, porque muchas no tienen un familiar que las ayude, aun con su enfermedad y sufrimiento, no son egoístas”.

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