- El costeño brilló camino a las Ligas Mayores
Encima de una radiante primera victoria como big leaguer, el costeño Devern Hansack no cambia por nada del mundo en su ranking de emociones, el día que ganó el juego del campeonato en la Doble A y en la celebración fue informado que iba para las Grandes Ligas.
“¡No hombre!, para mí el mejor día sigue siendo cuando me dijeron que venía para las Grandes Ligas. ¿Qué te parece? En lugar de que me enviaran a mi casa, estoy en Boston. Esto es grandioso”, respondió el costeño cuando se le consultó si su primer éxito en Fenway Park pasaba a ser el momento más especial de su carrera.
El pasado 17 de septiembre, Hansack liquidó 8-5 a Akron, en el quinto y decisivo encuentro de la serie por el título de la Eastern League en la Doble A, para que los Medias Rojas consiguieran su primer campeonato de esta categoría en los últimos 23 años.
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El manager Todd Claus le advirtió que no celebrara mucho y más tarde le puso al teléfono al Gerente General de los Medias Rojas, Theo Eptein, quien lo felicitó y le dijo que subía a las Grandes Ligas.
Algunos no comparten el mismo sentimiento que Hansack y sitúan al frente de las satisfacciones producidas por el derecho de Laguna de Perlas, sus dos presentaciones en las Ligas Mayores. La primera por el impacto de su debut y la segunda por tirar cinco episodios sin hit ni carrera que le permitieron atrapar el primer triunfo de su carrera en el Big Show.
CAMINO DE ÉXITOS
Hansack llegó a las Grandes Ligas como recompensa a un año de entrega y sacrificio en Doble A, que se reflejaron en su escogencia como el Lanzador del Año de los Perros Marinos de Portland, antes de entrar a los playoffs y cargar en hombros al equipo rumbo al campeonato.
En los primeros dos meses de campaña en las Menores, Hansack reunía buenas cifras, pero lejos de impactar incluso había quedado fuera de la rotación de abridores.
A mediados de junio, Portland necesitaba un abridor urgente para un doble juego, debido al cansancio de los titulares y en ese hueco se coló Hansack, quien desde entonces se convirtió en el tirador más importante del equipo.
Devern atrapó la atención de los Medias Rojas con un cierre de película, al construir una cadena de 21 entradas sin permitir carrera, que tuvo como sello una labor de siete episodios de un hit y 12 ponches ante la sucursal de los Mets, con el cubano Michel Abreu en esta alineación.
Hansack llegó caliente a los playoffs y aunque en su primera salida cayó en un duelo 3-2 con el súper prospecto de los Yanquis, Phillip Hughes, en la Serie Final ganó los juegos 1 y 5 que coronaron a Portland.