Los debates electorales le ofrecen a los candidatos una magnífica oportunidad para presentar y explicar sus propuestas gubernamentales a los ciudadanos; y a estos les permiten comparar las personalidades, las actitudes y las propuestas de quienes quieren conseguir sus votos para subir a los cargos de elección popular. Además, el debate entre los candidatos interesa ahora mucho más por el impacto que el resultado de las próximas elecciones tendrá en el futuro de la nación y de cada uno de los nicaragüenses.
En términos generales, el debate de los candidatos demuestra la importancia y los beneficios de la política civilizada, la superioridad del libre juego de las ideas y los programas respecto a la política de la fuerza, de las insurrecciones armadas, los golpes de Estado y los pactos a espaldas del pueblo. Los debates realzan el pluralismo político, la tolerancia y el respeto mutuo, la convivencia civilizada del consenso con el disenso. Y además ofrecen la posibilidad de que los distintos mensajes políticos y propuestas programáticas se entrecrucen y se fortalezcan recíprocamente.
Gracias a los debates electorales los ciudadanos pueden ver y oír en vivo a los oferentes políticos, escuchar sus propuestas y compararlas, informarse para tomar la decisión electoral que a cada quien le parezca más conveniente; en tanto que a los candidatos los debates les ofrecen la posibilidad de presentar gratuitamente sus ideas y sus propuestas, y demostrar que son mejores que los demás tanto en personalidad como en contenido de sus ofertas programáticas.
Por eso es que no tiene sentido que algunos políticos se abstengan de participar en los debates, como es el caso de los candidatos del FSLN y del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), que no quisieron participar el miércoles de la semana pasada en el debate auspiciado por LA PRENSA, el Canal 2 de televisión y la Universidad Thomas More, y al parecer tampoco participarán en el de hoy a las siete de la noche.
Los portavoces del FSLN y el PLC dicen que no participan en los debates porque los medios de comunicación que los auspician están contra ellos. Pero esta justificación no es convincente y, en todo caso, a quienes afecta la ausencia de los candidatos del FSLN y el PLC en estos debates no es a LA PRENSA ni al Canal 2 de televisión. Los perjudicados son los mismos partidos y candidatos que necesitan los votos de los ciudadanos, uno para subir en la punta de las intenciones de voto el porcentaje que necesita para ganar la elección en primera vuelta, y el otro para salir del gélido cuarto lugar en que se encuentra.
No hace falta ser estrategas de campañas electorales para saber que los candidatos tienen que aprovechar todos los espacios, para difundir su mensaje, para enamorar a los electores y convencerlos de que voten por ellos. Y eso significa sobre todo que deben aprovechar los espacios y medios a los que por cualquier motivo consideran que les son adversos, porque es precisamente allí donde están o podrían estar los votos que necesitan atrapar.
En realidad, lo que pasa con los políticos y candidatos que rehúsan participar en los debates porque son auspiciados por LA PRENSA y el Canal 2, es que ellos menosprecian la libertad de expresión y el pluralismo informativo. La arrogancia autoritaria no les permite entender que los debates en los medios de comunicación son mecanismos no sólo para enamorar y seducir a los ciudadanos, sino también para ser interpelados, para recibir cuestionamientos y críticas. Para ellos, los debates son aceptables sólo como medios de transmitir a la población la “sabiduría” de sus consignas, directrices y “orientaciones”.
Semejante arrogancia no les permite identificar ni siquiera lo que es de su provecho. Los debates auspiciados por LA PRENSA y el Canal 2 se hacen en el mejor horario de televisión. Centenares de miles de personas que no tienen todavía una decisión electoral —o que si la tienen podrían cambiarla al conocer lo que piensan, lo que son y lo que ofrecen los otros candidatos—, están viendo, escuchando y analizando estos debates. Inclusive los están mirando muchas personas que siguen a los partidos y candidatos de Daniel Ortega y Arnoldo Alemán, lo cual está siendo aprovechado por los candidatos de los otros partidos (ALN, MRS y AC) que, además, son conscientes de su obligación de comunicarse con la población en escenarios independientes.