El periódico oficial del Partido Comunista y del Estado de Cuba, Granma, informó esta semana que a partir de ahora se castigará con más rigor a las personas que bajan, distribuyen y ven ilegalmente las señales de televisión satelital.
Bajo el férreo sistema de censura imperante en Cuba comunista, donde no existe la libertad de información y opinión, la gente común y corriente no tiene absolutamente el derecho a ver el tipo de televisión que a cada quien le plazca. Y ahora, al haberse enfermado gravemente el dictador Fidel Castro y verse obligado a ceder temporalmente sus poderes absolutistas a su hermano y correligionario, Raúl Castro, se ha incrementado el espionaje y la presión sobre los disidentes y periodistas independientes y está recrudeciendo la represión contra las personas que se atreven a acceder por su propia cuenta a las señales satelitales de televisión.
Según el periódico Granma, el castigo a quienes bajen ilegalmente las señales de televisión satelital se debe a que estas “son caldo de cultivo para desestabilizar a la revolución”; y además es una reacción a la reciente decisión del gobierno de Estados Unidos de aumentar las transmisiones de la gubernamental TV Martí dirigidas hacia Cuba. Al respecto Granma acusó al presidente George Bush de tener una “doble moral”, porque “por un lado condena severamente la piratería de señales de televisión satelital en su país; por otro, incentiva su uso en Cuba y distribuye los equipos necesarios”.
En realidad, de lo que se trata es que en Estados Unidos como en Nicaragua y en todos los países donde hay libertad de comunicación e información, la gente tiene derecho a ver la televisión que quiera, nacional y extranjera, sin ninguna restricción o censura de carácter político. Por ejemplo, en Managua se pueden sintonizar más de 60 canales extranjeros, por medio del sistema de cable, y otro tanto o más a través de la televisión satelital directa. Además hay acceso gratuito a 5 canales nacionales de televisión abierta, inclusive uno de propiedad sandinista en asociación con empresarios mexicanos; y se pueden ver otros 6 canales de programación nicaragüense, por cable o señal de UHF. Lógicamente, en este ámbito de libertad de acceso a la TV nacional y extranjera, se prohíbe como cualquier otra clase de delito el pirateo o distribución de señales por parte de quienes no están autorizados a hacerlo ni pagan los derechos correspondientes, como sí lo hacen las empresas legalmente establecidas.
Pero en Cuba lo que se prohíbe realmente es ver otra televisión que no sea la del Estado y del partido comunista, igual que en tiempos de la dictadura del FSLN en Nicaragua sólo se podían ver los dos canales del Sistema Sandinista de Televisión. En Cuba, debido a la prohibición de que la gente común y corriente vea televisión extranjera, muchas personas se las han ingeniado para instalar ilegalmente antenas satelitales que funcionan con tarjetas que algunos visitantes extranjeros o cubanos residentes en Estados Unidos y otros países introducen de manera oculta. Y debido a la miseria extendida que impera en ese país, algunos cubanos de los que bajan señales de televisión satelital las distribuyen a sus vecinos, a cambio de una paga modesta de —o equivalente a— más o menos 10 dólares mensuales.
De esa manera muchas familias cubanas han podido ver —aunque sea a escondidas— telenovelas brasileñas y mexicanas; programas estadounidenses y europeos de noticias y entretenimiento; dibujos animados de Disney y otras compañías extranjeras, y los populares “talk show”, algo que aquí es lo más común pero en Cuba constituye un delito severamente penado.
En Cuba, legalmente sólo los miembros de la nomenclatura comunista tienen acceso a la televisión satelital, así como hoteles para extranjeros, embajadas y algunos centros de negocios también extranjeros. Pero la gente del pueblo que según la propaganda comunista “está en el poder”, sólo tiene “derecho” a ver la panfletaria televisión estatal.
Es muy importante tomar nota de esa noticia sobre el control estatal de la televisión nacional y la prohibición de ver TV extranjera en Cuba, porque eso mismo es lo que harían aquí Daniel Ortega y el FSLN en el desdichado caso de que ganaran las elecciones del 5 de noviembre próximo.