- Cubanos siguen su vida rutinaria sin nuevas de Fidel o Raúl
LA HABANA/AP
Los vuelos internacionales llegan y parten sin retrasos, cargados de turistas en camisetas y pantalones cortos, mientras los cubanos llaman por teléfono a sus familiares de las provincias o incluso a Miami sin problema alguno. Los comercios y los bancos están abiertos, así como las oficinas gubernamentales.
La normalidad volvió a reinar en Cuba después de anunciar Fidel Castro, el 31 de julio, que transfería temporalmente el poder a su hermano Raúl mientras se recupera de una operación intestinal.
Los cubanos dicen públicamente que nada ha cambiado, aunque en privado reconocen que han quedado en suspenso sus vidas mientras aguardan las noticias del hombre que les ha gobernado durante 47 años. Castro, que el domingo cumple 80 años, se recupera y debería reanudar sus funciones públicas en unas semanas, insisten las autoridades.
“Parece como si nada hubiera ocurrido”, comentó el electricista Ignacio González frente a su casa en parte antigua de La Habana.
“Con Fidel, o sin Fidel, seguimos adelante”, afirmó Rafael Arocha, subdirector del Hospital Universitario Miguel Enríquez, que cuenta con 385 camas.
Ya que Castro ejerció tal influencia en la isla durante casi medio siglo, muchos asumieron que existiría un vacío de poder en caso de no ejercerlo, con el consiguiente caos e incluso la posibilidad de que se colapsara el gobierno.
Pero la calma reinante en la sociedad cubana indica que una vez que desaparezca para siempre Castro, la estructura política y económica que construyó a lo largo de casi cinco décadas podría ser más duradera que la pronosticada y esperada por los enemigos de su régimen.
Por ahora, el vacío del poder creado por la ausencia temporal de Castro parece haber sido llenado por el sistema comunista cubano, que controla la vida cotidiana mediante una burocracia que llega a todos los barrios y centros de trabajo .