CORRESPONSAL/JINOTEGA
La enfermedad conocida como grisi siknis o histeria colectiva, que afectó a unas 26 personas del poblado de Amaka, jurisdicción del municipio de San José de Bocay, en el departamento de Jinotega, está controlada casi en su totalidad por una curandera enviada al lugar por el Ministerio de Salud (Minsa).
El director departamental del Sistema Local de Atención de Salud (Silais), Harry Velásquez, dijo a LA PRENSA que las personas atendidas por la curandera Nelly Sacarías están recuperadas. “Esto lleva un proceso y por eso le hemos pedido a doña Nelly que permanezca unos días más, pero no quiere decir que no se ha controlado el brote”, apuntó.
Desde hace dos semanas que fue reportado el brote, el director del Silais orientó enviar a una brigada compuesta por médicos y enfermeras para reforzar la zona. Sin embargo éstos no pudieron hacer nada con la medicina tradicional hasta que fue localizada la curandera Nelly Sacarías, quien es originaria de la zona de Walakistan, para que atendiera los casos.
El director del Silais estima que el costo del control de la histeria colectiva oscila entre 80 y 90 mil córdobas, de los cuales 20 mil se le deberán pagar a la curandera, el resto corresponde a los costos de tres viajes al río, viáticos e insumos requeridos por la curandera para hacer los rituales de sanación. Entre los insumos se mencionan: azufre, veladoras y hasta gatos negros, entre otros materiales que prefirió mantener reservado el director del Silais.
Para algunos líderes miskitos de la zona la enfermedad presentada en Amaka obedece a hechicería practicada por brujos hondureños. “Conocen nuestras herencia y cultura y una muestra de eso es saber que la medicina occidental no puede curar a los indígenas y deben ser sanados por los curanderos que conocen los efectos y el tipo de hechizo que se utilizó”, aseguró Anastasio Samuhú, brujo de la zona.