El Gobierno de Nicaragua replanteó ayer ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la denuncia contra Costa Rica por xenofobia y discriminación contra nicaragüenses que viven en ese país, señalando específicamente el caso de Natividad Canda Mairena —quien murió destrozado por dos perros de la raza Rottweiler, el 10 de noviembre de 2005, en Cartago, Costa Rica— y el de José Ariel Urbina Silva, quien fue linchado en Alajuela, el 4 de diciembre de 2005, en un incidente criminal en el que también resultaron heridos de gravedad otros cinco nicaragüenses .
Como se sabe, Natividad Canda fue destrozado por los perros furiosos ante la indiferencia de varias personas —incluyendo policías armados—, que presenciaron el terrible hecho y pudieron impedirlo disparando contra las fieras, pero no lo hicieron al parecer porque la víctima era una persona nicaragüense. Y en el caso de José Urbina Silva, fue evidente que la única motivación que tuvieron sus asesinos para matarlo fue la pasión xenófoba, el odio irracional contra los nicaragüenses.
Debido a eso fue que el 6 de febrero de este año, el Gobierno de Nicaragua acusó a Costa Rica ante la CIDH por incumplimiento en el deber de brindar las debidas garantías en la protección de Derechos Humanos, fundamentando la acusación en la Convención Americana sobre Derechos Humanos mejor conocida como Pacto de San José.
Ahora, durante el período de sesiones extraordinarias que está celebrando en Guatemala, la CIDH le concedió a Nicaragua una audiencia, que se efectuó ayer, en la que el Gobierno nicaragüense reiteró los términos de su denuncia por los casos antes mencionados , “basado en la impresión que hay de que la muerte de los dos nicaragüenses en Costa Rica quedó en la impunidad”, según declaró el canciller nicaragüense Norman Caldera .
Pero, ¿qué es la CIDH y qué se puede esperar de ella en este caso? La Comisión Interamericana de Derechos Humanos es una de las dos organizaciones del Sistema Interamericano que tienen la misión de proteger y promover los derechos humanos en las Américas. La CIDH es la encargada de recibir, analizar e investigar las denuncias individuales sobre violaciones a los derechos humanos, hace las recomendaciones pertinentes a los Estados miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) , y los requiere en casos urgentes para que adopten medidas cautelares que eviten daños graves a las personas, antes de pasarlos, si así lo estima necesario, a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la otra institución hemisférica de derechos humanos y la que tiene funciones jurisdiccionales.
La CIDH está integrada por siete miembros procedentes de distintos países, quienes actúan en nombre de todos los Estados del sistema interamericano pero sin representar a ninguno en particular, y son independientes entre sí y de los gobiernos de sus propios países. Los siete comisionados son elegidos por la Asamblea General de la OEA , tienen su sede en Washington y se reúnen en períodos ordinarios y extraordinarios de sesiones.
La presentación de la denuncia ante la CIDH es un requisito indispensable para que el caso pueda ser llevado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual está facultada para impartir justicia en casos de su competencia y tiene su sede precisamente en Costa Rica. Y el objetivo de Nicaragua al plantear esta denuncia, es evidentemente que se castigue conforme a la ley y la justicia a los culpables directos e indirectos de las muertes de los nicaragüenses Canda Martínez y Urbina Silva, que se indemnice a los familiares de los asesinados y que el gobierno costarricense tome medidas apropiadas para combatir la xenofobia antinicaragüense que se ha desarrollado peligrosamente en ese país.
Las autoridades de Costa Rica tienen que hacer justicia en los casos reclamados por Nicaragua. La espantosa muerte de Natividad Canda Martínez y el linchamiento de José Urbina Silva, no deben quedar impunes. Y además se deben tomar medidas contra la xenofobia, un mal perverso que está dañando irremediablemente las relaciones entre estos dos pueblos, las que no obstante las dificultades inevitables siempre fueron amistosas, fraternas y provechosas.