- Hubo testimonios conmovedores de niños y adultos en actividad realizada en Matagalpa
CORRESPONSAL /MATAGALPA
Un grupo de altruistas matagalpinos realizó un bazar que consideraron como exitoso porque con las utilidades que obtuvieron de la venta de ropa, artículos de uso personal, comida y refrescos, colaboraron con el centro de rehabilitación denominado Campamento de Dios Mahanaim, situado en el municipio El Tuma-La Dalia, donde son atendidas unas 160 personas con diferentes adicciones.
Reynaldo Averruz Calderón, uno de los impulsores del bazar, señaló que todos los artículos que vendieron en el evento los habían obtenido por donaciones de personas que se sienten agradecidas con el centro que les ayudó con la rehabilitación de algunos de sus familiares que habían dedicado parte de su vida al alcohol o a las drogas.
Averruz también agradeció el apoyo que, para la realización del bazar, los organizadores recibieron de parte de los hermanos Mejía Gutiérrez, quienes les facilitaron el audio, la tarima y un conjunto que amenizó la actividad con música religiosa.
Durante el bazar, realizado frente al costado oeste del Parque Morazán, de la ciudad de Matagalpa, varias personas que se reservaron sus respectivas identidades y que han sido rehabilitadas en el Campamento de Dios Mahanaim relataron conmovedores testimonios sobre la vida que llevaban antes de ser atendidos en el centro.
“Hoy podemos decir que hemos cambiado nuestra forma de ser y durante los seis meses que permanecimos en este campamento nos dimos cuenta de lo bajo que habíamos caído ante los ojos de nuestros propios familiares”, fue parte del testimonio de un señor que reconoció sus problemas con el alcoholismo.
TAMBIÉN NIÑOS
En la actividad llamó la atención el testimonio de un niño de 12 años, quien relató parte de lo que le tocó vivir, deambulando en las calles de Matagalpa inhalando pegamento.
“Yo me sentía ‘poderoso’ cuando me ‘lanzaba’ mi bolsita de pega y para andar seguro caminaba mi cuchillo entre la faja y el pantalón y cuando no podía conseguir pega entonces usaba el cuchillo para conseguirla a como diera lugar (…) gracias a Dios que ahora ya no huelo pega y gracias también a los hermanos del centro”, expresó el menor.
PADRES AGRADECEN
También hubo testimonios de padres con hijos rehabilitados en el Campamento de Dios Mahanaim. Uno de ellos relató que “con el dolor de mi alma solicité a los del Campamento que le dieran albergue a mi hijo porque ya me era imposible controlarlo”.
Según este padre de familia, la mayor parte del tiempo su hijo llegaba a la casa en horas de la madrugada y “con sus buenos tragos”, llegando al extremo de perder clases por dedicarse a ingerir licor.
Otros hombres de diferentes edades que eran conocidos como bebedores consuetudinarios y que se mantenían en diferentes esquinas y puntos de la ciudad de Matagalpa, incluyendo los mercados y terminales de buses, coincidieron al recordar que debían pedir “la guía” (un córdoba) o cambiar los objetos que obtenían de diversas formas para poder conseguir un trago y soportar la llamada “cruda”.
Algunos de estos ex tomadores consuetudinarios también recordaron que fueron “levantados” por la Policía de las esquinas donde se mantenían ingiriendo licor y luego fueron llevados en patrullas hacia el campamento, donde finalmente lograron rehabilitarse.