Mujeres en las listas de candidatos

Entre los 450 candidatos a diputados propietarios a la Asamblea Nacional, que fueron inscritos por los cinco partidos que participarán en las elecciones nacionales del 5 de noviembre próximo, sólo 111 son mujeres.

El partido que lleva el mayor número de mujeres en sus listas de candidatos a diputados propietarios es el FSLN, con 28; le sigue Alternativa por el Cambio, con 27 (aunque según las encuestas este partido no tiene ninguna posibilidad de conseguir escaños parlamentarios); después el PLC, con 20; el MRS, 19 y la ALN-PC,17 .

Pero es peor aún la ubicación de mujeres en los llamados “lugares ganadores”, o sea en la parte de arriba de las listas de candidatos, que son los que tienen posibilidad real de resultar elegidos. Al respecto cabe recordar que en una encuesta que hizo la firma de Borge y Asociados en mayo del corriente año, cuyos resultados pertinentes fueron publicados por LA PRENSA el 18 de ese mismo mes, el FSLN tiene la expectativa de elegir 32 diputados; la ALN-PC, 29; el PLC, 18; y el MRS, 11.

De manera que al cruzar los resultados de esa encuesta con las listas de candidatos a diputados propietarios —y más exactamente con la de quienes ocupan los lugares ganadores—, resulta que 7 mujeres del FSLN saldrían electas como diputadas; 3 de la ALN-PC; 3 también del MRS; y 2 del PLC, una de ellas hija del caudillo del PLC, el doctor Arnoldo Alemán Lacayo.

Ahora bien, ¿cuál es la lectura que se podría hacer de este hecho, es decir, de que son muy pocas las mujeres que aparecen en las listas de candidatos a diputados nacionales de los cinco partidos que participarán en la justa electoral del 5 de noviembre próximo, y sobre todo en los lugares ganadores, que apenas son 15 en total? ¿Significa esto que en los partidos políticos se practica una discriminación de género y se menosprecia a las mujeres? ¿Acaso es la expresión de una cultura política machista de la sociedad, o se debe únicamente a que por lo general son hombres los que en última instancia seleccionan a los candidatos de los partidos?

Nadie puede poner en duda que en Nicaragua, inclusive en los partidos políticos, hay muchas mujeres que tienen la capacidad y los méritos suficientes para ser diputadas, lo mismo que para desempeñar otros cargos públicos de alta responsabilidad. De modo que las listas de candidatos deberían estar más pobladas con mujeres, tanto en correspondencia con la capacidad ampliamente demostrada por el sector femenino de la sociedad como con la proporción de este sector en la población nacional.

Este es un tema de suma importancia que debería ser debatido no sólo por las personas y organizaciones feministas y las que trabajan en el activismo de género. Es un problema nacional y ante todo los militantes y simpatizantes de los partidos políticos deberían reflexionar acerca de por qué hay tan pocas mujeres entre sus candidatos a diputados, ya no digamos en las candidaturas a la Presidencia y Vicepresidencia de la República en las que sólo Alternativa Cristiana —que según las encuestas es el partido que tiene menos posibilidades reales de ganar— inscribió a una mujer como su candidata vicepresidencial.

La escasa participación femenina en las estructuras del poder político es un problema que atañe a toda la sociedad. Más aún, importa a todo el género humano. En el mundo actual, así como hay países que deslumbran con su alto grado de participación política femenina —como los de Europa del norte—, también los hay donde las mujeres son víctimas de repugnantes sistemas de discriminación, tal es el caso de los países islámicos más atrasados. Y en otras naciones, como Nicaragua, formalmente no existe la discriminación pero de hecho se menosprecia políticamente al sector femenino de la sociedad.

Se dice con toda razón que una sociedad sólo puede ser verdaderamente libre y democrática cuando en ella se respete y practique efectivamente la igualdad de la mujer. En Nicaragua, según la Constitución Política de la República (artículo 48) “existe igualdad absoluta entre el hombre y la mujer”. Pero en la realidad las mujeres siguen siendo políticamente discriminadas, como lo demuestra —también— su poca inclusión en las listas de candidatos a diputados, particularmente en los lugares que seguramente obtendrán votos suficientes para llegar a la Asamblea Nacional.

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