LUIS PÉREZ CONECTÓ MUY BUENOS GOLPES al ruso Dimitri Kirilov, pero no los suficientes como para convencer con una clara victoria. (l a prensa/cortesía/dkp)

Pérez a recargarse

Sufrió mucho en una apagada actuación ante el ruso Kirilov Hace cierto tiempo, en diciembre del 2003, el brillo de Luis Pérez derrotando al venezolano Félix Machado, impidió que saliéramos a ciegas de una arena en Atlantic City. Fue una noche misteriosa y preocupante, en la cual Rosendo Álvarez lució como un tren oxidado frente […]

  • Sufrió mucho en una apagada actuación ante el ruso Kirilov

Hace cierto tiempo, en diciembre del 2003, el brillo de Luis Pérez derrotando al venezolano Félix Machado, impidió que saliéramos a ciegas de una arena en Atlantic City. Fue una noche misteriosa y preocupante, en la cual Rosendo Álvarez lució como un tren oxidado frente al mexicano Víctor Burgos, y Ricardo Mayorga estuvo persiguiendo desorientado a Cory Spinks.

Hace unos días, después de la estrepitosa derrota de Rosendo ante Jorge “Travieso” Arce, y ver a Ricardo Mayorga golpeado brutalmente por Oscar De la Hoya, fue Luis Pérez quien salió al rescate evitando un desastre total, pero no con brillo, sino bastante apagado, dejando incluso la impresión de haber sido favorecido por un veredicto injusto, afectando al ruso Dimitri Kirilov.

Raramente Pérez no estaba en forma para enfrentarse a Kirilov hace unos meses. Y decimos raramente, porque incluso cuando fue llamado súbitamente para retar a Machado en Washington durante enero del 2003, salió disparado olvidando sus calcetines, subió al ring, y ofreciendo una vibrante actuación, se coronó provocando admiración.

Ahí estaba en la cima un muchacho cobijado de humildad, consciente de su responsabilidad, capaz de entrenar horas extras garantizando estar siempre listo, cultivando esa ambición que empuja a la superación, dueño de un boxeo ágil y un golpeo dañino, es decir con los ingredientes suficientes para prevalecer en el casillero de las 115 libras.

De pronto, aquella suspensión que obligó a Don King a fabricar artificios para salvarle la corona, y todos nos volvimos a ver extrañados. ¿Qué estaba pasando con Luis? ¿Dónde había perdido la dirección del gimnasio? ¿Quién le escondió la báscula para sus chequeos?

Creímos que una vez superada la dificultad, conseguiría su mejor forma para la defensa de su cinturón ante Kirilov, pero no fue así. Aunque se apuntó una caída, de significativo valor en el conteo de las tarjetas, Pérez logró adjudicarse una discutible decisión dividida, y la mayoría de cronistas, entre ellos Al Bernstein de Showtime, consideran que fue un fallo equivocado.

¿Estaba Pérez lo necesariamente preparado? ¿Qué piensa ahora del sacrificio que exige el boxeo y al cual se sometió con espíritu de gladiador Alexis Argüello? ¿Qué hay del estímulo por salir de la pobreza y tratar de no regresar?

Luis Pérez es lo suficientemente joven y necesita recargar sus baterías, recuperar la manera de pensar que tenía antes de atrapar el título, entregarse nuevamente a una disciplina militar y volcarse hacia su futuro.

Es necesario hacer una revisión de su equipo de trabajo. Fue Ramón “Curro” Dossman quien manejó los hilos de Eddy Gazo la noche que desarticuló a Miguel Ángel Castellini, y el mismo “Curro” estuvo trabajando con Hermógenes Prado y Francisco Coronado, dos púgiles de diferentes características, cuando se encontraban ascendiendo por las laderas de la montaña.

Llegó el momento en que Rosendo Álvarez tuvo que contratar, acertadamente, al panameño Rigoberto Garibaldi, quien termina de afilarlo convenientemente, antes de convertirse en esa fiera que llegó a sembrar pánico en los casilleros pequeños.

Hay que pensar en eso respecto a Luis Pérez. Se insiste que cada boxeador debe ser manejado como un empresa, y que por supuesto, hay que hacer inversiones a su alrededor. También los apoderados deben aprender a mover los hilos correctamente. Ni siquiera un peleador genial como Ray “Sugar” Leonard, puede descuidarse en eso. Una vez decidió prescindir de Angelo Dundee. Pronto se convenció que lo necesitaba de regreso.

Claro que Pérez tiene futuro, pero de él y sus manejadores depende que pueda ser productivo.

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