El panorama electoral

Con la inscripción, ayer, en el Consejo Supremo Electoral, de la alianza del PLC que postula la candidatura presidencial del doctor José Rizo, lo mismo que de la ALN-PC que lleva como candidato al licenciado Eduardo Montealegre, se cerró el primer capítulo del proceso que desembocará en las elecciones del 5 de noviembre de este año. Y de esta manera, aparentemente también se cerró la posibilidad de formar una gran coalición de todas las fuerzas políticas antisandinistas de Nicaragua, en derredor de un solo candidato presidencial.

Sin embargo, lo más probable es que los poderes fácticos que han estado presionando por la formación de una alianza de todas las fuerzas antisandinistas —independientemente de quien la encabece como candidato presidencial: Montealegre o Rizo—, no desistirán de su empeño mientras puedan seguir haciéndolo. Y la verdad es que todavía hay tiempo en el calendario electoral para seguir presionando por la fusión de esas dos candidaturas.

En efecto, de acuerdo con el calendario oficial de las elecciones nacionales de este año, el siguiente capítulo del proceso electoral será la inscripción de las candidaturas para Presidente y Vicepresidente de la República, así como para diputados a la Asamblea Nacional y al Parlamento Centroamericano. Lo cual tendrá que hacerse a más tardar el 31 del corriente mes de mayo, a las 12 de la noche.

Pero luego se abre un período de 19 días para impugnar —quienes quieran hacerlo— las candidaturas presentadas por las alianzas y partidos que se inscribieron para participar en las elecciones. En ese lapso el PLC o algún testaferro podría impugnar la candidatura de Montealegre, y el FSLN podría hacer lo mismo con la de Lewites, ya que ambos representan el principal obstáculo a las aspiraciones presidenciales de José Rizo y Daniel Ortega, respectivamente.

En realidad, el principal adversario de Rizo no es Daniel Ortega, sino Eduardo Montealegre. Por su parte el candidato del FSLN enfrenta dos grandes obstáculos: en primer lugar Lewites, cuya candidatura le podría quitar a Ortega muchos votos de izquierda, y por lo tanto restarle posibilidad de ganar las elecciones del 5 de noviembre; y por otra parte Eduardo Montealegre, quien a juzgar por lo que han venido indicando las encuestas es hasta ahora el más probable ganador de las elecciones del primer domingo de noviembre, aunque posiblemente necesite ir a una segunda vuelta electoral.

Sin embargo, el particular interés que está poniendo la comunidad democrática internacional en el proceso electoral nicaragüense, podría ser un disuasivo determinante a la tentación del PLC y el FSLN en inhabilitar por medio de alguna sentencia judicial o cualquier otro medio, a Montealegre y Lewites.

A pesar de eso, algunos de los que quieren que las elecciones del 5 de noviembre se polaricen entre el sandinista Daniel Ortega y un solo candidato antisandinista, no descartan la posibilidad de que se inhiba a Montealegre y a Lewites. O que estos se retiren, pues ya han echado a rodar la especie de que Eduardo Montealegre podría retirarse de la contienda en un momento determinado, por ejemplo en septiembre, si para entonces las encuestas no lo presentan como un claro ganador de las elecciones del 5 de noviembre. En tal caso, se dice, Montealegre declinaría su candidatura a favor de José Rizo y el PLC, para impedir el triunfo de Daniel Ortega y el FSLN.

Sin embargo, para Montealegre eso significaría renunciar a los principios y objetivos que ha venido planteando con firmeza y que le han granjeado la simpatía y confianza de amplios sectores de la sociedad nicaragüense: la lucha contra la corrupción, la revocación del pacto de Arnoldo Alemán y el PLC con Daniel Ortega y el FSLN, la restauración de la institucionalidad democrática mediante la despartidarización de las instituciones y la solución de los problemas socioeconómicos de los nicaragüenses sin atentar contra sus derechos democráticos y libertades individuales.

El asunto es que el PLC controlado por Arnoldo Alemán es parte del problema de Nicaragua al que se quiere dar solución. Y este problema no se puede resolver con el sometimiento a quien es uno de sus principales causantes —en este caso el PLC dominado por Alemán—, por su corrupción y el pacto de Alemán con Daniel Ortega y el FSLN.

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