- Degustar vinos es un placer. Si se conoce el procedimiento adecuado, claro
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saluuuud!
Imagínese una velada romántica a la luz de las velas, con la persona indicada, un platillo exquisito y la compañía de un buen vino. ¡Mejor que eso, ni soñado! Sin embargo, para que nada arruine la ocasión es necesario tomar en cuenta algunos aspectos que a simple vista parecen insignificantes, sobre todo los relacionados con el vino.
Y es que esta “bebida de los dioses”, para que pueda ser degustada con todas las de ley, requiere de ciertos cuidados, como mantener la temperatura, tomarse en el momento adecuado, utilizar una copa de vidrio totalmente limpia, entre otros.
Para conocer más acerca del tema, nos auxiliamos del especialista chileno Hugo Salvestrini, gerente de Mercadeo de la marca Undurraga, a quien aprovechamos para entrevistarlo durante su visita en Nicaragua.
De acuerdo al especialista, lo primordial que se debe conocer para degustar una copa de vino es que no importa la marca, según dijo, el mejor vino es el que más le gusta a cada persona. “Influye el lugar, la persona y el momento en que se comparte, porque el vino es eso, un momento especial”, afirma.
EN LA VARIEDAD…
Entre los vinos blancos, tintos y rosas existen variedades, por ejemplo, en la línea de tintos se encuentran el Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot noir y Carménère, todos provenientes de distintas cepas y con características propias.
Para hacer menos complicada la cosa, el especialista ejemplifica que, al igual que los perros se dividen en distintas razas, como chihuahuas, San Bernardo, pastor alemán… ¡Todos perros! Los vinos provienen de distintas cepas, que es como una especie de raza, cada una entrega un sabor distinto.
En cuanto a ¿cuándo combinar? y ¿con qué?, Salvestrini dice que existe mucho misticismo que la gente tiene miedo de romper alrededor del vino, pero que si se conoce la regla general no hay donde perderse, la cual se refiere a que un plato muy elaborado, muy graso, debe combinarse con un vino con más estructura, con más presencia, ejemplo, un vino reserva.
En el caso de un plato más fresco, más joven, como un cebiche, se necesita un vino más joven, ejemplo, un sauvignon blanc.
“Aquí en Nicaragua la gastronomía es variada y eso permite jugar con las combinaciones. Lo importante en el matrimonio vino-comida, es que ambos se potencien, que ninguno tape al otro”, aclara, y agrega que los vinos blancos son más amistosos que los tintos, apropiados para platos ligeros.
Temperatura ambiente
Luego vienen las recomendaciones generales para que el vino mantenga sus propiedades y degustarlo con su color, textura, sabor y olor original.
En ciudades de clima frío, servir el vino a temperatura ambiente es lo indicado, sin embargo, en Nicaragua es necesario meter el vino por unos minutos en una cubeta con hielo y agua. Pero antes se debe dejar correr agua de la llave sobre la botella y girarla para que el cambio de temperatura no sea muy violento, en especial con los vinos tintos.
Ojo, los extremos nunca son buenos, un vino muy frío o muy caliente no permite a las papilas gustativas diferenciar bien los sabores y los aromas, según expresa el especialista.
Otro dato importante que se debe conocer es que no todos los vinos se guardan o se envejecen, porque estos tienen un ciclo de vida definido, luego mueren.
En los vinos jóvenes este ciclo es más corto y no deben dejarse pasar más de dos años para tomarse. Mientras, un vino reserva puede ser guardado entre cuatro años y 15 años, después de ese período el vino ya está muerto.