Según el calendario electoral oficial, los candidatos presidenciales para las elecciones del 5 de noviembre deberán inscribirse en el Consejo Supremo Electoral (CSE) el 31 del corriente mes de mayo. Luego, del 6 al 8 de junio será el período de impugnación; un día después el CSE resolverá sobre las impugnaciones que se presenten y el 19 del mismo mes de junio publicará la lista definitiva de las candidaturas que queden inscritas.
De manera que falta mes y medio para saber si el FSLN y el PLC, que controlan el Consejo Supremo Electoral, permitirán o no la participación de los candidatos presidenciales que, según las encuestas, podrían ganar las elecciones y que se han comprometido a desmantelar el pacto libero-sandinista y revertir los efectos desastrosos que éste ha tenido en la institucionalidad democrática de Nicaragua.
La inhibición —o más bien dicho inhabilitación— significa que una autoridad legalmente facultada para ello y por razones claramente establecidas en la ley, declara a alguien inhabilitado para desempeñar un cargo o realizar un acto en alguna o en todas las esferas de la vida jurídica. Y respecto a quienes aspiran a la Presidencia de la República, el artículo 147 de la Constitución de Nicaragua establece 5 calidades que debe reunir la persona que pretenda ejercer dicho cargo y señala 5 causas expresas de inhabilitación.
Hasta donde se conoce, ninguna de esas cláusulas de inhabilitación son aplicables a los candidatos presidenciales Herty Lewites y Eduardo Montealegre. Pero las candidaturas de estos dos políticos disidentes del FSLN y el PLC, podrían afectar de manera determinante a los candidatos de los dos partidos pactistas que ejercen el control político y administrativo del Consejo Supremo Electoral. Es más, según las encuestas profesionales e independientes Montealegre y Lewites son los que tienen más posibilidades de ganar la elección presidencial del próximo 5 de noviembre.
Como es bien sabido, gracias a la “generosidad” pactista de Arnoldo Alemán y el PLC, Daniel Ortega y el FSLN tienen ahora la posibilidad de ganar la elección presidencial con sólo reunir el 35 por ciento del total de los votos válidos depositados en las urnas electorales, siempre y cuando supere al candidato que quede en el segundo lugar con al menos cinco puntos porcentuales. Pero Herty Lewites, por ejemplo, con sólo un veinte por ciento de votos de la izquierda que le quitara a Daniel Ortega, le impediría al caudillo del FSLN alzarse con el triunfo.
Por otra parte, Eduardo Montealegre no sólo podría recibir la mayor parte de los votos democráticos y de centro derecha, sino que inclusive podría ganar la elección presidencial. Y en ese caso, los dos partidos pactistas serían relegados a la condición de tercera y cuarta fuerzas políticas, lo cual significaría el desmantelamiento del pacto y la derrota de los dos partidos pactistas que tanto daño le han hecho al país en los últimos años.
De manera que si se mantiene la intención de voto de los ciudadanos que se ha venido registrando hasta ahora, el PLC y el FSLN sólo podrían evitar el triunfo de Eduardo Montealegre o Herty Lewites, impidiendo “legalmente” que presenten sus candidaturas presidenciales, o sea inhibiéndolos o inhabilitándolos. Lo cual el PLC y el FSLN podrían hacerlo fácilmente con sólo ponerse de acuerdo en ordenar a sus contralores, fiscales y jueces, que acusen y sentencien a Montealegre y Lewites por cualquier delito, para que les sean suspendidos sus derechos civiles y políticos.
En realidad, el temor a que Montealegre y Lewites sean inhabilitados para presentar sus candidaturas presidenciales en las próximas elecciones, volvió a flotar en el ambiente después que un magistrado sandinista de la Corte Suprema de Justicia declaró en un programa de televisión que Herty Lewites no sería inhibido por político sino por “delincuente”, y luego de que un vocero del PLC amenazó a Montealegre con acusarlo de haber cometido irregularidades en el caso de los Ceni que fueron librados por el gobierno de Alemán para evitar el colapso financiero del país, como consecuencia de las quiebras bancarias fraudulentas.
Observadores políticos y diplomáticos extranjeros consideran que la inhabilitación de Montealegre y Lewites podría ser catastrófica para el país, inclusive para los dos partidos pactistas. Pero de estos cualquier cosa es posible esperar y por eso no se debe descartar que inhabiliten a Montealegre y Lewites, o incluso algo todavía peor que eso.