Ciencia “La ciencia es el fundamento de todo progreso, que mejora la vida humana y alivia el sufrimiento”. (Irene Joliot-Curie, física francesa, nació en 1897 y murió en 1956).

Ciencia “La ciencia es el fundamento de todo progreso, que mejora la vida humana y alivia el sufrimiento”. Investigación científica En Nicaragua es más que urgente y necesario destinar recursos para la investigación científica y encontrar nuevas alternativas más cómodas y económicamente rentables para nuestra sobrevivencia; no sólo por la crisis en los precios del […]

Ciencia

“La ciencia es el fundamento de todo progreso, que mejora la vida humana y alivia el sufrimiento”.

Investigación científica

En Nicaragua es más que urgente y necesario destinar recursos para la investigación científica y encontrar nuevas alternativas más cómodas y económicamente rentables para nuestra sobrevivencia; no sólo por la crisis en los precios del petróleo sino el elevado costo de la vida que cada día es más insostenible para las familias.

Alcanzar mayores niveles de eficiencia en los recursos disponibles para alimentos, energía, agua potable y medio ambiente es impostergable y sólo la investigación científica dará una respuesta clara, confiable y duradera. Todo esto va unido a las perspectivas de desarrollo y que ya no pueden ser las tradicionales por lo insoportable del costo y esto no debe caer en el abismo de las contradicciones y controversias de los políticos. Se necesita visión de futuro y de nación.

Hay muchos talentos y recursos que se están perdiendo y desaprovechando, este desperdicio es una pena y tiene un costo social grande. También está claro que para esto se necesita mucha inversión en educación, sin inyección de recursos esto es sólo una utopía o un sueño imposible, pero la respuesta a nuestros problemas más urgentes y complejos pasan por la investigación científica sin frenar la creatividad tecnológica.

Marlon José Navarrete Espinoza

Petróleo venezolano

Con bombos y platillos, el caudillo del FSLN aplaude y celebra la venta de petróleo venezolano a las alcaldías sandinistas de Nicaragua, aunque el precio será el mismo establecido por el mercado capitalista de la oferta y la demanda, pero pagado con facilidades, que me parece bien, siempre y cuando se sepa dónde quedará esa diferencia de pagos, o sea se pondrá en una cuenta de quién y para qué.

Por otro lado, lo más importante sería recomendarle a la revolución bolivariana que nos compre carne y derivados de leche que nos pague mejores precios que los del mercado internacional o sea que si EE. UU. nos paga, por decir algo, un dólar la libra de carne que ellos nos paguen uno cincuenta, porque EE. UU. siempre nos están pagando precios injustos por nuestros productos. Esperamos que con este nuevo arreglo comercial el precio de los productos de exportación nicaragüense sea mayor. Lo único que me preocupa es que el mercado venezolano no es muy grande, un poco menos de treinta millones, seguro Chávez se asegurará que todo su pueblo consuma carnita y lechita que importará de toda la empobrecida Latinoamérica, explotada por los gringos, por eso son tan cheles y grandotes por que se están comiendo nuestra carne y leche a un precio casi regalado como suele decir cierto caudillo eterno en mi querido y explotado país.

Bravo por Venezuela, espero darme cuenta pronto del precio que nos pagarán la carnita y lechita criolla, seguro la producción aumentará una vez Venezuela empiece a pagar mejor precio que los gringos, ¿qué dónde se va a meter Chávez tanta carne? ese es problema de él.

Isidro Romeo Zapata Zelaya

¿Para qué?

Para qué queremos una ciudad para el turismo si no tenemos agua.

¿Para qué queremos hoteles lindos si no tenemos agua? ¿Para qué queremos que los hoteles tengan piscinas sin agua? ¿Para qué queremos que nuestros baños tengan regaderas, si no tenemos agua?

¿Para qué queremos tener jacuzzis si no tenemos agua? ¿Para qué queremos tener una súper carretera si la gente no nos visita por la falta de agua?

Para qué queremos tener un lindo hospital, donado por nuestros amigos japoneses, si los pacientes, médicos, enfermeras, el enfermo y familiares lloran con muy mal genio por la falta de agua.

¿Para qué tenemos muy buenos pozos y con mucha agua, si no nos pueden suplir el agua? Para qué queremos miles de ríos que dibujan todo el departamento de Granada si no tenemos quién nos supla el agua.

Para qué queremos tener enfrente de nuestra bella ciudad (que podría ser la mejor) un mar de agua dulce, sí señores, repito, un mar de 8,000 kilómetros cuadrados y no tenemos un solo presidente de la administradora del agua que se le llama Enacal, y no tienen ninguna corona para estar acabando con nosotros. Hemos aguantado demasiado, ya es la hora de hacer nuestra demanda por medio de la “comisión internacional de derechos humanos” —todo tiene su fin y nosotros ya estamos con muchas desdichas en el final.

Suplico al señor Presidente, don Enrique Bolaños, que pase sus instrucciones para que podamos tener a alguien que nos administre el agua.

Humberto Benard
Granada

Presidente y candidatos

Enrique Bolaños, Presidente de Nicaragua, dividió la Asamblea Nacional para combatir la corrupción con escoba sucia, es decir aliado con el orteguismo, encarcelando al “único” corrupto que aparentemente hay en todo Nicaragua, el doctor Arnoldo Alemán y que además le conviene políticamente al orteguismo, y al final, como estos mismos orteguistas gobiernan desde abajo, precisamente para no ser encarcelados por corruptos, ponen de rodillas, cuando así les conviene, al presidente Bolaños para obtener lo que deseen.

En cuanto a los precandidatos actuales para la presidencia en las elecciones de noviembre 2006, como ciudadano estoy dispuesto a darle mi voto al candidato que en su campaña prometa lo siguiente: 1. — Que no sólo se pondrá la banda presidencial y dejarse chantajear por el orteguismo, es decir dejarlos “gobernar” desde abajo a como lo han hecho los presidentes anteriores; 2. — Abolir la ley que establece las pensiones vitalicias para los ex presidentes y ex vicepresidentes; 3. — Bajar los altos salarios de los funcionarios públicos y diputados.

Un gobierno electo constitucionalmente por el pueblo no puede jamás ser rehén de intereses partidarios.

El presidente electo debe estar claro y tener la firme convicción de que gobernará para el pueblo y en beneficio del pueblo.

No se puede continuar permitiendo que candidatos perdedores sin ninguna estatura moral y que cínicamente dicen defender a los pobres, se oponen, por oponerse, a todo progreso, precisamente para que se aumenten esos pobres y seguir “defendiéndolos”.

Orlando Velásquez Quintana
Oficinista

En desacuerdo

Con mucha tristeza y estupor leí la columna Blanco y Negro, del licenciado Eduardo Enríquez, el sábado 22 de abril pasado que tituló: Injerencismo del bueno.

El licenciado Enríquez, a quien lo conocí como trabajador del Canal 2, me pareció una persona respetuosa, capaz y ecuánime. Luego lo encontré como jefe de Redacción de LA PRENSA, de la que soy asiduo lector y uno espera lo mejor de él.

Considero que no hay injerencismo ni bueno ni malo, sólo hay injerencismo; así como no hay delito bueno y delito malo, no es una categoría es un simple hecho que se da y punto.

Su artículo es ofensivo desde cualquier punto de vista y lesiona la integridad de los nicaragüenses que amamos a esta Patria y que a pesar de la guerra no la hemos abandonado.

Concuerdo con las palabras que le sugirió a su amigo en cuanto a su casa, pero si a usted le gusta que un ajeno le llegue a ordenar a sus hijos y a decidir por ellos, tengo que respetarle su opinión y le diría que tendría casta de candidato presidencial, ya que así se comportan desde el somocismo.

En mi opinión personal respeto a Estados Unidos, lo reconozco como nuestro hermano mayor, pero no acepto que este hermano mayor nos someta y nos humille al considerarnos ineptos para gobernar nuestro país; ya que hay personas en este país que piensan que todo lo bueno para EE.UU es bueno para Nicaragua.

Por otro lado, hay que diferenciar sobre qué es ayuda y qué es cooperación, son dos conceptos muy diferentes ya que la cooperación se paga.

Invito a Enríquez a leer la Convención de Viena, en la que los países firmantes no pueden hacer política nacional en otros países.

Espero de don Eduardo Enríquez la comprensión y la humildad para reconocer sus desafortunados comentarios que van en contra de los principios por los cuales murió el periodista mártir y fundador de LA PRENSA en hacer de Nicaragua una verdadera República, no una colonia de los EE.UU.

Ramón Cisneros V.

Cartas al Director

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