- El estudio permitirá orientar mejor el cultivo para mejorar rendimientos
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El Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) desarrolló un programa de evaluación de variedades de cebollas amarillas para definir las zonas con mejores condiciones para su utilización, indicó Tomás Laguna, gerente de investigación del Centro Experimental del Valle de Sébaco del INTA.
Laguna dijo que Nicaragua no produce semillas de cebolla amarilla, las cuales tienen que importarse cada año al iniciar el ciclo productivo. En este sentido las compañías productoras de semilla de cebolla cada año producen nuevos híbridos con alto potencial de rendimiento y calidad.
A su juicio, esto plantea la necesidad de estar evaluando las condiciones de producción para seleccionar las que se adaptan mejor.
Desde octubre del 2005 a febrero de este año se evaluaron 16 híbridos procedentes de las compañías de Israel y de Estados Unidos, en las dos principales zonas productoras del país. El Valle de Sébaco, Matagalpa y Namanjí, en Jinotega.
En el estudio se utilizó como testigo o referencia la variedad de cebolla yellow granex utilizada por productores nacionales.
De esta prueba los híbridos de las variedades hazera obtuvieron los mejores resultados.
Según Laguna, estas variedades, produjeron hasta 26 toneladas por hectárea (unos 500 quintales por manzana), mientras que la yellow granex tuvo un rendimiento de 23 toneladas por hectáreas (unos 400 quintales).
Sin embargo, aclaró que el productor debe tomar en cuenta las características del terreno donde se va a sembrar, ya que es posible que algunas variedades no tengan los mismo resultados.
En tal sentido ejemplificó con el estudio que se hizo en los dos lugares. La variedad yellow granex tuvo rendimientos más bajos en Namanjí, que en Sébaco.
Buen año
Por otro lado, el funcionario aseguró que este año la producción de cebollas fue de los mejores dada la fuerte demanda internacional.
Según él, los productores obtuvieron precios de 20 y 22 dólares por quintal lo que les permitió cubrir sus costos de producción.
Los costos de producción dependen del nivel de tecnología que se utilicen. Por ejemplo, sostiene que en Sébaco, con tecnificación los costos andan por los 2,400 dólares por manzana, mientras que en Namanjí, con menos tecnología los costos andan por los 1,500 dólares.
Esto significó que los productores ganaron, debido a que el mercado costarricense demandó más producto abriendo las posibilidades para los productores “se fue casi toda la cebolla”.
En tal sentido agrega que el rendimiento de este cultivo depende de factores como el material genético, las prácticas culturales, el ambiente, el grado de susceptibilidad a las plagas y enfermedades, el manejo del cultivo y cosecha.
En el país se cultivan dos tipos de cebolla. Una blanca que está destinada al consumo interno y se vende en moño. De allí que se le denomine también “cebolla de moño” o cebolla sebaqueña por proceder de Sébaco.
Sus costos de producción son más bajos, ya que la semilla se produce en el país lo que baja los costos de compra.
El otro tipo de cebolla es la amarilla de exportación. Esta inicialmente se introdujo para el mercado externo pero poco a poco empezó a ser demandada por el mercado nacional de forma que también buena parte se consume en el país, afirma Laguna.
Las principales zonas productoras son el Valle de Sébaco, Matagalpa, Namanjí, Sacaclí y El Coyolito en Jinotega, donde se cultiva casi el 90 por ciento de la cebolla del país.