El peligro real de la influenza aviar

Hace algunos días se reportó la muerte repentina de una veintena de gallinas en el área de Nejapa, a pocos kilómetros de Managua y fue inevitable pensar en la gripe aviar como la posible causa. Luego de las correspondientes investigaciones se concluyó que las aves habían muerto por envenenamiento.

La semana pasada, autoridades de Salud junto a instituciones estatales y empresas avícolas iniciaron una serie de actividades con el propósito de capacitar a los avicultores para que reconozcan la enfermedad y sepan qué hacer en caso de presentarse. Sin embargo, es importante que la población en general sepa del peligro real que representa esta enfermedad y se informe más sobre ella.

Hasta la fecha se conocen tres tipos de virus que producen la influenza: A, B y C. Los dos últimos afectan sólo a seres humanos. Muy raramente causan la muerte, a menos que se acompañen con otras enfermedades o condiciones de riesgo como vejez o debilidad extrema en los pacientes. El tipo A afecta normalmente sólo a las aves (silvestres y domésticas) y a algunos mamíferos (gatos y perros). Sin embargo, debido a su rápida mutación, ha desarrollado la capacidad de infectar también a seres humanos.

El virus específico de influenza aviar que nos amenaza actualmente es el A (H5N1). Ha sido reportado en Asia, Europa y África y ha matado tanto a animales como a un alto porcentaje de seres humanos infectados. Algunos científicos señalan que la llegada del virus a América es inevitable. De hecho, según el coordinador para la gripe aviar y humana de la ONU, David Nabarro, el virus A (H5N1) podría alcanzar el continente americano en los próximos seis a doce meses. Las aves migratorias serían supuestamente un importante factor de transmisión transcontinental. Sin embargo, estas aves tendrían que crear resistencia al virus para no morir en un corto plazo, pues un ave enferma no tendría la capacidad de volar grandes distancias. Si así fuera, zonas como las costas, ríos y lagos, que son lugares de estacionamiento de estas aves se convertirían en puntos críticos.

Los síntomas de la enfermedad son, al principio, los mismos de la gripe: fiebre, cansancio, tos flemática, dolores de cabeza y de cuerpo. En unos días, la enfermedad se convierte en neumonía; los pulmones se llenan de líquido y se dañan fatalmente produciéndose la muerte. Lo más grave de todo es el alto grado de letalidad de esta enfermedad (más de la mitad de las 166 personas que la contrajeron ha muerto). En Azerbaijan, por ejemplo, cinco de siete personas infectadas murieron. Por el momento sólo existen dos medicinas para curarla pero estas deben tomarse durante los primeros dos días de la enfermedad, y una de ellas consiste en un polvo que debe aspirarse, lo cual no pueden hacer personas con problemas bronquiopulmonares.

En el siglo XX el virus de influenza produjo tres pandemias. La primera de ellas —la peor de todas— ocurrió en 1918 y fue causada por el virus tipo A (H1N1). Las estadísticas más recientes indican que murieron unos cien millones de personas en el mundo en un período de tan sólo un año entre 1918 y 1919. La segunda pandemia por influenza ocurrió en 1957, fue producida por el virus tipo A (H2N2) y mató alrededor de un millón de personas. Luego, 1968, el virus tipo A (H3N2) trajo la última pandemia por influenza, la menos letal de todas, pues se estima que murieron unas 40 mil personas. La ocurrencia o no de la siguiente y tal vez más desastrosa pandemia de influenza en la historia que nos amenaza actualmente depende de que el virus A (H1N1) logre o no transmitirse de persona a persona. Esperamos que no ocurra y si ocurre, que los científicos desarrollen rápidamente vacunas actualizadas para proteger a la población y que estas sean accesibles.

Si bien es cierto que el virus no existe por lo pronto en Nicaragua pensamos que es prudente que el Ministerio de Salud promueva actividades como las que tienen lugar esta semana. Pero convendría que se hiciera una continua campaña de sensibilización pública, para informar a la población del peligro real que representa esta letal enfermedad.

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