Memorias de una Geisha

Ni esposa, ni prostituta sino una artista que se gana la vida entreteniendo a hombres poderosos La palabra gei (que se pronuncia “gay”) en japonés significa “arte”. Una geisha recibe formación en baile, canto y música y es, a su vez, una brillante conversadora. Ríe con las bromas de su cliente y nunca revela los […]

  • Ni esposa, ni prostituta sino una artista que se gana la vida entreteniendo a hombres poderosos


La palabra gei (que se pronuncia “gay”) en japonés significa “arte”. Una geisha recibe formación en baile, canto y música y es, a su vez, una brillante conversadora. Ríe con las bromas de su cliente y nunca revela los secretos de éste.

Los barrios de geishas que Arthur Golden describe en su novela, siguen existiendo hoy en día.

El director Rob Marshall reunió a los miembros más importantes de su equipo y se trasladó con ellos a Kioto, Japón para visitar museos, santuarios, una fábrica de quimonos, combates de sumo, pasear en rickshaws (carritos orientales), presenciar los bailes y observar cómo se maquillaba y se vestía una maiko (aprendiz de geisha).

Marshall y su equipo recrearon el exótico mundo de las geishas en tres estudios de rodaje de Los Ángeles.

Construyeron un hanamachi como los de la época, con las viejas calles y un serpenteante riachuelo en un enorme rancho del condado de Ventura, California.

Para atenuar la luz de California y darle un aspecto brumoso a los escenarios, usaron una lona con más de 7 mil metros cuadrados, dividida en seis piezas que se movían sobre cables.

Las actrices ensayaban con quimonos para acostumbrarse al peso, la caída y la sensación de llevar puesta una prenda tan elaborada.

Las clases de danza les ayudaron a perfeccionar el lenguaje corporal que utilizan las geishas. “No puedes moverte como si llevaras vaqueros”, dijo Youki Kudoh, quien interpreta a Calabaza.

Confeccionaron más de 250 vestidos con acabados a mano para personajes de diferentes clases sociales y para todas las estaciones del año. Incluso, confeccionaron ropa interior de geisha y los típicos tabi (calcetines blancos de algodón).

Para la actriz Zhang Ziyi fue todo un reto interpretar una danza usando unas sandalias de plataforma de ¡veinte centímetros!

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