Mal ejemplo

Marlon Espinoza Los funcionarios públicos que cometen fechorías al amparo del poder y que evaden la justicia por no tener el valor de enfrentar su responsabilidad, dan un mal ejemplo a la niñez, la juventud y a la sociedad. Cuando un funcionario queda libre e impune, después de comprobársele su delito, pareciera que se le […]

Marlon Espinoza

Los funcionarios públicos que cometen fechorías al amparo del poder y que evaden la justicia por no tener el valor de enfrentar su responsabilidad, dan un mal ejemplo a la niñez, la juventud y a la sociedad.

Cuando un funcionario queda libre e impune, después de comprobársele su delito, pareciera que se le da un premio por sus malos actos, situación que podría animar a otros ciudadanos a imitar este ejemplo.

Con la destrucción de valores en nuestro país, el que roba se queda con lo robado y el ladrón encarcela al justo que reclama lo suyo, el usurpador de una propiedad privada amenaza y manda a prisión al legítimo dueño que pide le devuelvan sus bienes.

Las nuevas generaciones ven esto y lo asumen como un camino a seguir, es así como la violencia, las drogas, el alcohol, el pandillerismo, enemistades vecinales y pleitos familiares, chismes o enredos pasionales, se han adueñado de nuestras costumbres. El mal ejemplo de los políticos se expande como cáncer sin cura. Todo esto sólo nos puede llevar a la desintegración o destrucción de nosotros mismos. Nuestra convivencia está en riesgo, lo mismo nuestra propia vida. No deberíamos seguir, ni imitar estos malos ejemplos sino rechazarlos y combatirlos por nuestro propio bien y nuestro futuro.

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