Benjamín Guerra
El pacto libero-sandinista diseñó las instituciones para que no funcionara el Estado sin un acuerdo de ambos partidos, hasta convertirlo en una enorme asociación lícita para delinquir, dice el jurista Gabriel Álvarez.
Ante esta situación, se espera que el presidente Enrique Bolaños decida llamar y apoyar al pueblo soberano, honesto y democrático de Nicaragua para que de inmediato instale una Asamblea Nacional Constituyente, con el respaldo de las instituciones del orden y la seguridad del país, para así legalmente zafarnos de los miembros gubernamentales corrompidos por los pactistas de Ortega y Alemán, que en sí son una mafia de los partidos políticos del FSLN y el PLC, que han pactado para delinquir contra nuestra Carta Magna.