Juana García Larios *
Hace varias semanas se informó que el Estado había asignado unos 506 millones de córdobas a los transportistas. A pesar de eso los usuarios continuamos viajando en buses con puertas y ventanas rotas, pisos carcomidos, asientos en mal estado (si se les puede decir asientos) y tubos sarrosos donde se va agarrado como mono. Vivimos en el país de las maravillas, donde todo el que tiene su negocio sube los precios a su antojo y los como usuarios o trabajadores no protestamos por nada, siempre decimos “sí señor”.
Cada quince días, los precios de los productos básicos están más altos en el mercado, quiere decir, que diariamente se devalúa el salario y todos los precios suben, menos los salarios, esos siempre están estáticos, mientras que los dueños de negocios se vuelven más ricos y los pobres más pobres.
¿Será que todo el tiempo permitiremos que el transportista continúe con sus huelgas y el Gobierno acepte sus caprichos? ¿Hasta cuándo levantarán cabeza los nicaragüenses? Los transportistas se han empecinado en destruir la economía del país. Estos empresarios ahora quieren veintidós millones de córdobas mensuales, será que no saben que el dinero que les entregó el Gobierno también sale de los bolsillos de los nicaragüenses y de las donaciones que bien se pueden utilizar en cosas que beneficien a los pobres. Mucha gente compra su barril de agua diario y con ese dinero entregado a los transportistas bien se hubiera excavado unos cuatro pozos de agua en los barrios donde la gente perece de ese vital líquido. ¡Basta ya de alzas y de hacerles regalías a los transportistas!
* Villa Rubén Darío