El danielismo en la tendencia electoral latinoamericana

Ricardo Sánchez Calero*[email protected]

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El danielismo en la tendencia electoral latinoamericana


Ricardo Sánchez Calero*
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La tendencia electoral de la política latinoamericana se vuelca hacia las propuestas de gobiernos izquierdistas, producto del colapso de los modelos económicos neoliberales impuestos por organismos multilaterales. Nicaragua no es ajena a esta realidad, el modelo económico neoliberal nos rige desde los años noventa, pero en nuestro país ¿qué partido político representa esta alternativa de cambio?

La reducción del compromiso y responsabilidad social gubernamental ha sido la mayor exigencia de estos organismos, por considerarlos un gasto y no beneficios financieros para el programa económico (fondos propios productos de la recaudación fiscal o los mismos recursos entregados por estas entidades). Esto ha significado el incremento de la pobreza en nuestro país, el retroceso económico y la descomposición de nuestra sociedad al estar condenada a un precario sistema de salud y educación.

El actual Frente Sandinista (la cúpula del comandante Daniel Ortega), aún insiste en venderse en sus discursos como el partido que está a la defensa de los intereses del pueblo y a la vanguardia de su bienestar. Desde los años noventa esta agrupación que se dice de izquierda (beneficio de las mayorías) no ha ejercido el Gobierno Central, pero sí se ha mantenido como estructura de cogobierno (representación parlamentaria y magistraturas) desde donde ha tomado parte activa en las decisiones del rumbo del país.

La exigencia de los organismos multilaterales es un aplastante social y la cúpula danielista desde su condición de gobierno paralelo no ha mostrado ninguna reacción ante esta realidad, han dejado que los gobiernos oficiales cumplan a cabalidad estas condiciones, han sido cómplices de esta imposición económico-social, por no hacer uso de su representatividad en las estructuras del Estado e inferir activamente en la defensa del pueblo oponiéndose a la implantación de este modelo de sociedad.

Los partidos políticos de izquierda que están alcanzando la presidencia en el continente latinoamericano, han presentado al pueblo una alternativa de cambios sociales dirigida al bienestar de las mayorías, con un plan económico-social práctico y realizable, cambios radicales enfocados en la disminución de la pobreza, creación de fuentes de empleo, desarrollo económico y fortalecimiento de los sistemas de beneficio social y una administración gubernamental con enfoque en la reducción del gasto excesivo en salarios y beneficios que representan una carga más para las finanzas públicas.

Los movimientos de izquierda en Latinoamérica están oponiéndose a la continuidad de estos modelos económicos y sus mecanismos de cumplimiento, llegar al gobierno es la herramienta institucional necesaria para poner un alto a estos programas, tratar de negociar bajo otras condiciones con estas entidades financieras, sin imposiciones férreas ni metas inalcanzables para nuestras economías devastadas por ellos mismos.

En la actual realidad sociopolítica nacional y la tendencia de triunfos de la izquierda en Latinoamérica, el danielismo no representa una alternativa de cambios sociales en nuestro país, no está comprometido con los intereses de las mayorías, han sido parte del proceso de implantación de estas medidas económicas y su representatividad en las estructuras del Estado las han utilizado únicamente para beneficios personales y logros partidarios.

El actual modelo económico y el sistema social impuesto en nuestra sociedad por estos organismos financieros externos en complicidad con los gobiernos pasados y el actual necesita ser suplantado por una propuesta política que esté comprometida con los intereses del pueblo y un programa de gobierno en beneficio de las mayorías.

Una verdadera propuesta de izquierda no implica al danielismo, pero una izquierda moderada que sea capaz de entenderse con todos los sectores económicos y sociales tanto nacionales como externos y capaz de conducir al país en un verdadero programa conjunto de nación sin exclusiones de intereses es la respuesta económica a nuestra Nicaragua.

* El autor es administrador de empresas

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