Jorge Ulises González Briones*[email protected]
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Reducción de la pobreza
Jorge Ulises González Briones*
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Recién leí el último informe ejecutivo del Banco Mundial sobre el tema de “Reducción de la pobreza y crecimiento: círculos virtuosos y círculos viciosos en América Latina y el Caribe”. Este estudio cuenta con nueve capítulos, todos ellos con interesantes datos que tenemos que leer y releer cuantas veces sea necesario, para enfrentar los nuevos retos en materia de crecimiento económico y reducción de la pobreza, puesto que el país tendrá que encaminarse con el nuevo período presidencial y legislativo.
Según el informe, el crecimiento es clave para la reducción de la pobreza, es la propia pobreza la que impide alcanzar tasas de crecimiento altas y sostenidas en América Latina, región que continúa siendo una de las más desiguales del mundo y donde casi la cuarta parte de la población vive con menos de dos dólares al día, es por ello que aunque el Ejecutivo señale que ha aumentado nuestra economía en la mayoría de hogares, estos efectos no se observan.
Dentro de los abundantes datos que aborda este estudio sobre los países de América Latina señala que deben luchar contra la pobreza de manera más enérgica si desean alcanzar mayor crecimiento y competir con China y otras economías dinámicas de Asia, sobre todo ahora que entrará en vigencia el DR-Cafta, los efectos de éste en las condiciones de capital humano, salud, educación e infraestructura, así como el fomento a la pequeña empresa en las que estamos inmersos no traerán los resultados que todas y todos estamos esperando.
El estudio provee varios ejes importantes, de los cuales considerando la situación de Nicaragua, es en los que se debe invertir si queremos salir del círculo de la pobreza:
1. Acceso a los mercados financieros o a otros complementos necesarios para la inversión privada de la pequeña y mediana empresa (tales como derechos de propiedad e infraestructura) esenciales para la acumulación de capital físico y de conocimientos y para la participación en el proceso de crecimiento.
2. Elevar los indicadores de cobertura y calidad en la salud, lo que aumentará la productividad y su habilidad para administrar y generar conocimientos. 3. Mejorar la calidad de la educación, puesto que la educación aumenta el potencial de ganancias, aumenta la movilidad laboral, promueve la salud de padres e hijos, y reduce la fecundidad y la mortalidad de niños.
Varios estudios recientes del Banco Mundial indican que los niños de familias pobres y de padres con poca educación afrontan una probabilidad relativamente alta de alcanzar niveles educativos bajos, de obtener menos retornos derivados de su educación, y de seguir siendo pobres.
4. Aumentar la cantidad de personas capaces de adoptar, administrar y generar nuevas tecnologías que contribuirían a la productividad.
Las demandas sociales que en este inicio de año atestan los titulares de los medios de comunicación, se deben principalmente a la desigualdad con que se destinan los recursos que el Estado tiene, perpetuando un círculo vicioso, en la que los pobres llevan la peor parte.
No creo que un trabajador del sector formal se contente con recibir un salario que ni siquiera le ajusta para completar la canasta básica de alimentos. ¿Qué tan productivo puede ser? En este mes se discutirá el salario mínimo, también el sector salud está demandando mejor salario, los trabajadores de la educación amenazan con un paro de labores también por las mismas razones, los empresarios del sector transporte colectivo en Managua amenazan con subir el costo del transporte si no le subsidian los costos operativos, y comparto la apreciación de Fabián Medina qué tan útiles serían esos 3,545 millones de córdobas que se destinarán a amortizar la deuda interna, para invertirlos en el crecimiento económico del país y reducir la pobreza.
* El autor es abogado