Orlando N. Bonilla
Al igual que en elecciones anteriores, los votantes nos veremos obligados a votar por los candidatos a diputados en plancha, o sea votar por un partido independientemente si la mayoría de los candidatos que aparecen en el listado no son de nuestro agrado o peor aún si no los conocemos. No pueden los diputados electos vanagloriarse que fueron individualmente electos por el pueblo cuando en realidad por lo que se votó fue por un partido.
Existen los diputados nacionales los cuales no debieran de ser, ya que no representan a ningún sector público en particular. Estos diputados son nombrados de dedo por su fidelidad a un partido y no por su capacidad de trabajo. Por lo tanto no los necesitamos y debieran desaparecer en los próximos comicios.
Lo que sí debieran haber son candidatos a diputados seleccionados en cada departamento y regiones autónomas del país acorde con la cantidad de población de cada área. Cada departamento deberá votar por los candidatos de su región, y sólo esos aparecerán en la papeleta de cada área. Los candidatos serán seleccionados por cada partido de la mejor manera que ellos deseen de una manera amplia y transparente y la votación del pueblo se encargará de tamizar y elegir al candidato de su agrado. Estos candidatos deberán residir en las regiones que representan para que su principal fuente de presión legislativa provenga de esas regiones.
La cantidad de candidatos será conforme los designios de los partidos, pero considero que la cantidad a elegirse no deberá de exceder 50 diputados.
No podemos seguir votando por candidatos en plancha, ya que al votar por un partido en particular votamos por algunos buenos y muchos malos. Habrá votantes duros que siempre votarán ciegamente por un partido independientemente de los candidatos, que no verán nombres y apellidos al votar sino sólo colores de banderas partidarias. Está bien que voten como quieran, pero afortunadamente son una muy pequeña minoría. Lo negativo es que al votar en plancha nos castigan a unirnos a los que sólo ven los colores partidarios y no podemos elegir otro camino.
¿Qué alternativa tenemos? Nos privan de seleccionar a los que a nuestro parecer son los mejores. Violan nuestro derecho a elegir a los diputados que consideremos son la mejor alternativa para legislar. Por eso es que elección tras elección la Asamblea se llena de ineptos que conforme el tiempo va pasando también se transforman en parásitos, ya que no asisten a las sesiones y cobran mensualmente como que hayan asistido a todas. No llegar a trabajar y cobrar sin el menor rubor. ¿Cómo se llama eso?
Otros nunca participan en nada y nadie los conoce, con excepción de sus familiares. Estos en cualquier otro trabajo fueran despedidos de inmediato por falta de interés e iniciativa, ineptitud, y escasa capacidad laboral. Nosotros, los votantes, ¿qué podemos hacer ante este 50 por ciento de malos diputados? Actualmente nada, sólo aguantarlos por cinco años y arrugar la cara.
No sé cuál es el paso legal a tomar para cambiar el sistema de elección actual, pero todavía tenemos diez meses para cambiarlo. Yo y cientos de miles de otros ciudadanos nicaragüenses queremos tener la libertad de votar por diputados que nos convengan y no votar por alguien que una cúpula partidaria nos imponga. ¿Qué tipo de democracia es esta?
¿Cómo se llama donde nos presentan dos, tres o cuatro listas y nos dicen pueden votar sólo por los candidatos de una de las listas aunque no les guste la mayoría? Creo que si nos unimos a este cambio podemos hacer algo antes de las elecciones de noviembre. Basta ya de estar jugando con nuestros votos.
El autor es Administrador de Empresas y Consultor en Negocios Internacionales.