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El Día de San Valentín
Los orígenes de la tradición de San Valentín se pierden en el tiempo pero su celebración quedó establecida en el calendario católico romano a partir de 1969. El 14 de febrero de cada año se dedicaría para recordar a dos santos cristianos, uno de ellos, San Valentín, quien fuera martirizado por el emperador romano Claudio II por casar parejas en una época en que el matrimonio quedó prohibido por decreto imperial.
El Día de San Valentín es una fecha para celebrar el amor en sus diferentes manifestaciones: filial, paternal, fraternal, erótico y espiritual. La fiesta se ha generalizado en el mundo occidental y se ha extendido a zonas del planeta donde enfrenta una oposición oficializada, como el Medio Oriente y el sur de Asia. Las autoridades gubernamentales en estos países han dicho que el Día de San Valentín es una influencia deformante del capitalismo mercantilista y hasta amenazan a sus ciudadanos para que se abstengan de celebrarlo. Sin embargo, la población desafía la propaganda gubernamental. Una mujer iraní de 19 años, declaró a un medio escrito que las prohibiciones y amenazas del Gobierno para evitar la celebración, “sólo fortalecen mi posición de rechazo de esas actuaciones extremistas”.
Hace unos años, el diario Times de Bombay resumió la fiebre de San Valentín con el siguiente titular: “Remember, Cupid rimes with Stupid” (Recuerden, Cupido —que se pronuncia “kiupid” en inglés— rima con estúpido —que se pronuncia “stiupid” en inglés—). Este titular originó un debate en el Internet donde hubo argumentos a favor y en contra de la celebración.
Leyendo las opiniones de los que se oponen al Día de San Valentín, uno puede percibir a través del vocabulario hostil y del tono agresivo que utilizan, un penoso sentimiento de amargura y frustración de quienes sencillamente han dejado de creer en el amor. Desde luego que el comercio se beneficia cuando se celebra ésta y otras fiestas durante el año. UPS, la compañía de transporte global más grande del mundo, calcula que este año transportará siete millones de libras de flores desde América Latina con un valor aproximado de 45 millones de dólares.
Además, se estima una venta mundial de mil millones de tarjetas, 36 millones de cajas de chocolate y 156 millones de rosas. Esto, sin incluir la variedad de obsequios que ofrece el comercio. Pero además se benefician todas las personas que trabajan en la producción, publicidad, comercialización de los productos y bienes que se ofrecen y venden como regalos con motivo del Día de San Valentín. De manera que si el comercio les facilita a las personas el logro de su sano propósito, pues ¡que viva el comercio! Lo mismo ocurre con otras festividades como Navidad y Año Nuevo o cuando celebramos el cumpleaños de un hijo o el aniversario de bodas.
Todo depende de la actitud que se tenga frente a la vida. Para los optimistas y para los que todavía creen en el amor, el Día de San Valentín es sencillamente el pretexto perfecto para comunicar y compartir su lado más positivo. Y es que amar significa dar. “Dios amó de tal manera al mundo, que dio….” ¿Qué dio? Lo más valioso: su propio Hijo.
Mientras estuvo en la Tierra, Jesucristo siempre buscó oportunidades para dar pan al hambriento, salud al enfermo, consuelo al afligido y esperanza para todos. Según el evangelio de San Juan, capítulo 12, una mujer llamada María vino a Jesús un día y derramó sobre sus pies un perfume carísimo. Judas —ladrón y amargado— censuró la expresión de amor de María y la calificó de “desperdicio”, pero Jesús lo reprendió diciendo: “Déjala, para el día de mi sepultura ha guardado esto”.
El amor es así: exuberante, expresivo, sacrificado, generoso. María amó a Jesús y le regaló algo muy valioso. Jesús no podía dudar de su amor. Cada uno debe dar según sus posibilidades pero, si amamos, tendremos siempre algo que ofrecer. Los padres, los hijos, los amigos, el cónyuge no estarán eternamente con nosotros. Tarde o temprano se irán de nuestro lado. Mientras los tenemos, aprovechemos cualquier ocasión para mostrarles cuánto los queremos. Así que, a pesar de lo que digan sus detractores, hay que celebrar a San Valentín, a la amistad y el amor con toda la esplendidez que se merece.