Tatiana Argüello Vargas
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Alguien tuvo un sueño: apuntes sobre la filosofía de Martin Luther King
Tatiana Argüello Vargas
En las tierras del sur de Estados Unidos, hace más de treinta años un hombre tomó conciencia de la situación de segregación social y racial que vivía su país.
Ese hombre decía que no era necesario conocer a Platón o Aristóteles ni tampoco conocer la segunda ley de la termodinámica de la física para servir, sólo necesitabas un corazón lleno de gracia y una alma generosa de amor.
En este sentido, creo que a Martin Luther King (1929) le sobraba amor, y si bien se dice que a ello contribuyó su formación teológica por ser descendiente de una larga lista de ministros bautistas e incluso fue ordenado Ministro Bautista a los 17 años, observo que en sus palabras no trató de hablar con un lenguaje religioso que encubriera su crianza en particular. Más bien, en sus imágenes y metáforas manifestaba lo que lo aprisionaba como un hombre de color en los años cincuenta, expresando también sus esperanzas para sus hijos en la mitad del siglo XX, en Estados Unidos de América.
La filosofía de Martín Luther King, reflejada en su firme decisión de luchar por la defensa de los derechos civiles de los afroamericanos por medio de métodos pacíficos, tuvo profundas influencias de las ideas de Mahatma Gandhi (1869-1948) y de la teoría de la desobediencia civil de Henry David Thoreau (1817-1862), este último quien fuera encarcelado al rehusarse a pagar sus impuestos por estar en contra de la esclavitud y la guerra que libraba en ese entonces Estados Unidos contra México.
La lucha de King inició luego de haber sido nombrado pastor en la iglesia baptista de Dexter Avenue en Montgomery (Alabama), cuando en 1955 se barajó la idea de un boicot en el que se le pidió que lo dirigiera contra una compañía de transportes públicos en Montgomery, en la que se había cometido la injusticia de provocar el arresto de una mujer de color, Rosa Parks, quien se negó a dejar su asiento a un pasajero blanco. Dicha protesta se llevó a cabo durante 381 días, en ella King fue arrestado y encarcelado, su vivienda fue destrozada y recibió muchas amenazas de muerte.
No obstante, el esfuerzo y sacrificio rindió fruto cuando en 1956 se puso fin al boicot con una orden del Tribunal Supremo que prohibía la segregación en el transporte público de la ciudad. Tras el éxito conseguido en el boicot de Montgomery, King tomó el papel de líder muy respetado.
La clave del pensamiento de King considero que se encuentra expresada en el famoso discurso que pronunció en las escalinatas del monumento de Lincoln en 1963, en una marcha donde se reunieron en el Capitolio de Washington D.C., más de 250,000 personas, blancas y de color demandando leyes que garantizaran los derechos civiles para todos. Su discurso “Yo tengo un sueño”, representa desde el viejo sueño americano, corregido y aumentado, hasta el sueño universal de todos los países en donde la libertad debe ser garantizada a todos los hombres sin distinciones de color o sexo. King pronunció una genial metáfora: “Estamos aquí hoy para cobrar un cheque…, la afirmación de la Declaración de la Independencia de que todos los hombres somos iguales”.
Paralelamente a los esfuerzos tangibles que realizó por medio de campañas que permitieron logros como conseguir el censo de votantes afroamericanos, acabar con la segregación racial y conseguir una mejor educación y alojamiento en los Estados del sur, creo que su vida dejó legados intangibles que transcienden fronteras como es por ejemplo el compromiso que todo ser humano puede tener en luchar y demandar justicia social y libertad por medio de métodos no violentos y pacifistas, asimismo creo que sus acciones reflejaban el tipo de amor que los griegos llamaron ágape, ese amor altruista y reflexivo opuesto al personal.
Luego de recibir el Premio Nobel de la Paz en 1964 y al estallar la Guerra de Vietnam, Martin Luther King se dio cuenta que los problemas locales de relaciones humanas eran inviables con la guerra, y que era necesario concentrar la lucha en un movimiento contra la misma independiente del color, lo cual no era del todo aceptado porque muchos creyeron que el liderazgo afroamericano debía concentrarse en la lucha de injusticia racial dentro de Estados Unidos, e incluso surgieron grupos nacionalistas de color contrarios a la integración y favorables a la violencia, tales como Panteras Negras y Musulmanes Negros, entre otros.
Creo que para Martin Luther King el hecho de haber estado comprometido con su lucha social, e ir ganando influencia en una sociedad bastante escindida hizo que su vida estuviera en peligro, la cual tuvo un final trágico en abril de 1968 al haber sido asesinado en Memphis por James Earl Ray, un preso blanco que había escapado de prisión.
Fue así que desde 1983, el Congreso norteamericano decretó que cada tercer lunes de enero se celebrara su natalicio como un día feriado nacional, y más allá de ello, el día de su nacimiento nos recuerda a alguien que en vida tuvo un firme compromiso en la lucha de la tolerancia racial, alguien que se enfrentó a los colmillos de perros, canas, golpes e insultos, y no perdió ni un ápice en su filosofía de la no violencia.
¿Cómo quería ser recordado el día de su muerte?
En sus propias palabras Martin Luther King dijo. “Me gustaría que ese día alguien dijera que Martin Luther King trató de dar su vida en servicio de otros. Me gustaría que, ese día, alguien dijera que M.L.K. trató de amar a alguien… quiero que digas que traté de amar y de servir a la humanidad”.
La autora es Licenciada en Relaciones Internacionales.