El referendo, lastre del comandante

Eduardo Chamorro Coronel

Cuando la Alianza Liberal Nicaragüense-PC, en la Asamblea Nacional refrendó sus seis votos, hizo posible la Ley Marco de octubre pasado, contra la irracional oposición del PLC, lo hizo comprometida con la necesitada estabilidad política y económica del país. El país entero respondió muy positivamente a la Ley Marco que congelaba las obtusas reformas parlamentaristas resultado del pacto PLC-FSLN del año pasado.

En esta misma oportunidad, la Alianza Liberal fue un paso más adelante y señaló públicamente que para que sus votos tuvieran congruencia política era necesario incluir un referendo sobre las mismas reformas parlamentarias en esta nueva legislatura, dada la ausencia de su legitimidad.

Esta posición de la Alianza sobre el referendo fue parcialmente ignorada por los medios y no es sino hasta ahora que el señor Presidente de la República la incluye en su mensaje a la Nación, que el referendo empieza a alcanzar su verdadera dimensión política.

El referendo, que en términos comunes no es más que una ley promulgada directamente por el pueblo con su voto, pone a prueba a todos los políticos en estar a favor o en contra de las reformas cocinadas a espaldas del pueblo por el pacto. Especialmente si los medios de comunicación, sostenida y metódicamente toman la temperatura de todos los participantes. Se requieren 31 diputados para el proyecto de ley, así que por lo menos una veintena de diputados del PLC deberían apoyar el proyecto. El notorio líder de la bancada PLC, Enrique Quiñónez, se comprometió públicamente durante la elección de la Junta Directiva de la Asamblea a luchar contra las reformas parlamentarias. Habrá que ver qué hará, el amenazado doctor Alemán, ante esta disyuntiva, no referendo o La Modelo. Pero irónicamente la aprobación del referendo incorporado a las elecciones nacionales podría ser el inicio de su retorno a la normalidad, de ser esto posible; nunca es tarde. Además que mucho se oye de la disidencia de diputados PLC por haber sido comprometidos en El Chile con las reformas frentistas contra sus escondidos principios liberales, ya era hora.

El Frente Sandinista, ante la posibilidad del referendo, y enmarcado por las elecciones, se presenta traicionado por don Enrique, aunque este último probablemente lo omitió hábilmente en sus negociaciones de octubre con el eterno candidato.

Los dos, tres o cuatro candidatos que lleguen a la recta final en las elecciones nacionales tendrían que irremediablemente estar a favor o en contra de las reformas frentistas. Don Daniel no tendría libertad de escoger por su compromiso con ellas, el PLCista estaría en un problema si no lo ha resuelto antes, y el resto ya estarían decididos con lo que el pueblo quiere: No a las reformas.

En definitiva de aprobarse el referendo no significa más que echarle más lastre a la ya sobrecargada mochila del comandante con su pasado, en su empinado sendero electoral. Así que don Enrique, no Bolaños, aquí está su oportunidad de que lo tomen en serio, haciendo del referendo no solamente un proyecto de ley sino una realidad política que el pueblo nunca olvidaría. “Good luck”.

El autor es analista político

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