Del mal decir al mal escribir

Róger Matus Lazo

¿Ha oído usted la palabra tragiversación para referirse a una interpretación errónea? ¿Realiza usted ejercicios en cluquillas? ¿En alguna ocasión escuchó decir bomba lagrimógena? ¿Están en su comunidad arbolizando el parque? ¿Tiene usted algún diente con carie? ¿Escuchó en algún medio radial la palabra aereopuerto? ¿Tiene usted constantes disgresiones mientras conversa? ¿Ha pronunciado su vecino alguna vez la palabra viciversa? ¿Tiene chiminea la casa de algún pariente suyo? ¿Conversa usted frecuentemente con su cónyugue? ¿Ha oído la palabra álbunes? ¿Tiene usted y su mejor amigo carácteres opuestos? ¿Padece un familiar suyo de diábetes?

Pues todas estas palabras destacadas están empleadas incorrectamente.

En algunos casos se alteran sonidos (tergiversación> ‘tragiversación’, cuclillas> ‘cluquillas’); en otros, se desconoce el origen etimológico (lacrimógeno, del lat. lácrima, lágrima; arborizar, del lat. arboris, árbol); en unos, se suprime algún sonido por desconocimiento de voces que se usan solamente en plural (caries> ‘carie’); en otros, lo contrario: se agrega el sonido por analogía, como en estos casos con aéreo (aeropuerto> ‘aereopuerto’) y con disgregar (digresión> ‘disgresión’); con frecuencia se cambia un sonido vocálico (viceversa y chimenea> ‘viciversa’ y ‘chiminea’) o un consonántico (cónyuge y álbumes > ‘cónyugue’ y ‘álbunes’) y hasta se cambia el lugar del acento (caracteres y diabetes> ‘caracteres’ y ‘diábetes’). Ejemplos: Ante la súplica de María Angélica, la ex cónyugue, para que no asesinara a sus padres, el hombre la golpeó… (END/24/01/04, pág. 4B). Alemán padece de hipertensión arterial y diábetes… (BdeN/19/08/03, pág. 7)

Uso de algunas formas conjugadas: Algunas personas, sobre todo en la conjugación de los verbos, incurren en vulgarismos e incorrecciones que necesariamente deben evitar. Por ejemplo: ‘apreto’ (por aprieto), ‘engroso’ (por engrueso), ‘trastroco’ (por trastrueco), ‘colo’ (por cuelo), ‘remedeo’ (por remedio), ‘herro’ (por hierro), ‘renovo’ (por renuevo), ‘cozo’ (por cuezo), ‘desmembro’ (por desmiembro), ‘emparento’ (por empariento), ‘neva’ (por nieva), ‘herve’ (por hierve), ‘desplega’ (por despliega), ‘degollo’ (por degüello), ‘cambeo’ (por cambio), ‘negoceo’ (por negocio), ‘forzan’ (por fuerzan).

Se dice Lo que nosotros queramos (2ª. per. pl. pres. subj), no ‘querramos’; Siempre te querré (1ª. per. sing., fut., indic.), no ‘querreré’. Se dice Ayer viniste (2ª. per. sing., pret. perf. simpl.), no ‘veniste’; y Anteayer vinimos (2ª. per., pl. pret. perf. indic.), no ‘venimos’. Se dice El año pasado reprodujimos (2ª. per., pl. pret. perf. indic.), no ‘reproducimos’. Ejemplos: ¿Otra vez veniste bolo al pegue? LP/ 27/07/03, suplemento EAS). Pedime lo que querrás, pero ya no me sigás haciendo sombra. (LP/28/03/04, pág. 11A). Nosotros reproducimos en Nicaragua un reportaje de “60 Minutos”, que fue ampliamente publicado en Estados Unidos. (LP/27/07/03, pág. 3A).

Palabras agudas como graves y viceversa: Las palabras hostil (contrario o enemigo), sutil (delgado o tenue, agudo o perspicaz) y cariz (aspecto que presenta un asunto) son agudas y no deben, por tanto, pronunciarse como graves (‘hóstil’, ‘sútil’, ‘cáriz’). Táctil (relativo al tacto) y mitin (reunión pública de carácter político) es el caso contrario: son palabras graves y no deben pronunciarse como agudas (‘tactil’, ‘mitín’). Ejemplo: Como todos los años, el líder celebra primeramente un mitín en las afueras del Mercado Huembes. (BdeN/ 27/06/03, primera plana).

Palabras graves como esdrújulas: Las palabras centigramo (centésima parte de un gramo) y mendigo (persona que vive habitualmente pidiendo limosna) son graves y no deben pronunciarse como esdrújulas (‘centígramo’ y ‘méndigo’, esta última por influencia de las películas mexicanas).

Con el uso de algunas formas conjugadas ocurre lo mismo: ‘háyamos’ (por hayamos), ‘váyamos’ (por vayamos), ‘alíneo’ (por alineo), ‘séamos’ (por seamos).

Palabras esdrújulas como agudas y viceversa: Las palabras hábitat (lugar adecuado para que viva un animal o un vegetal) e ínterin (intermedio o intervalo) no deben emplearse como agudas (‘habitat’ e ‘interín’). Bumerán (arma arrojadiza curvada que lanzada en forma giratoria puede volver al punto de partida) es el caso contrario: una palabra aguda que no debe pronunciarse como esdrújula (‘búmeran’).

Palabras esdrújulas como sobresdrújulas: Otras veces, se pronuncia una palabra como sobresdrújula, cuando en realidad es esdrújula. Es el caso de régimen (conjunto de normas que reglamentan una cosa o actividad) y espécimen (modelo o ejemplar) que, aunque siguen siendo esdrújulas al pluralizarlas, desplazan su acento a la siguiente sílaba: regímenes y especímenes, respectivamente (no ‘régimenes’ ni ‘espécimenes’). Cardumen (banco de peces) es el otro caso de palabras que desplazan su acento a la siguiente sílaba: cardúmenes.

Tendencia a la diptongación: La tendencia a la diptongación, característico del habla coloquial del nicaragüense, lleva a los hablantes en la comunicación formal (reuniones, exposiciones en público, conferencias, etc.) a pronunciar descuidadamente palabras en las que hay reunión de vocales abiertas; por ejemplo: ‘rialidad’ (por realidad), ‘alcohol’ (por alcohol), ‘linia’ (por línea), ‘viamos’ (por veamos), ‘almuada’ (por almohada), ‘pior’ (por peor), ‘Tiodoro’ (por Teodoro), ‘Abram’ (por Abraham), etc.

Matricida y parricida: El término matricida (del lat. mater, madre y cida, matar) significa ‘el que mata a su madre’.

Por analogía con esta palabra, se oye decir ‘patricida’ y ‘patricidio’, para referirse al asesinato cometido contra su propio padre.

Estas voces (del lat. pater, padre y cida, matar) son formas anticuadas. Debe decirse ahora parricida y parricidio, términos muy amplios empleados para referirse al asesinato cometido contra un pariente próximo, especialmente el padre o la madre.

En cuanto a fratricida y fratricidio (del lat. frater, hermano), algunos pronuncian erróneamente ‘fraticida’, por analogía con insecticida.

Supresión o cambio del sonido g: La pronunciación descuidada tiende a suprimir la g (velar, oclusivo, sordo) con sonido fuerte en palabras como asignación (‘asinación’), persignarse (‘persinarse’), etc.

A veces, se cambia por el sonido n como en Ignacio (‘Innacio’), ignorante (‘innorante’), magnífico (‘mannífico’), etc.

En otros casos, se cambia por una u, como Magdalena (‘Maudalena’); o se sustituye por c, como en gangrena (‘cangrina’); o se incluye donde no existe dicho sonido, como en canoa (‘canoga’). En ocasiones, se cambia por el sonido j: cogollo (‘cojollo’).

Cambio, eliminación o agregado de sonidos: Por influencia del habla popular, algunas personas tienden a convertir en /k/ (sonido oclusivo, velar, sordo) la /b/ (sonido bilabial, fricativo) de los prefijos en ab- y ob-: ‘aksurdo’ (absurdo), ‘oktener’ (obtener).

En el caso de palabras con los prefijos abs- y subs-, la pronunciación descuidada elimina la s (sonido sibilante): ‘abtenerse’ (abstenerse), ‘subtancia’ (substancia).

Algunas palabras como los verbos trascribir y suscribir se pronuncian, por influencia del habla popular, aspirando la s (pronunciándola como la j): ‘trajcribir’ y ‘sujcribir’.

En otros casos, se omite la s en palabras que comienzan con ads (adscribir), ins (inscribir), trans (transcribir) y subs (subscribir): ‘adcribir’, ‘incribir’, ‘trancribir’ y ‘subcribir’.

Algunos adjetivos terminados en -ble (visible, flexible, responsable) dan lugar a sustantivos con la terminación -bilidad (visibilidad, flexibilidad, responsabilidad).

En el uso inculto se oye: ‘visilidad’, ‘flexilidad’, ‘responsalidad’.

A veces ocurre lo contrario: el hablante le atribuye la terminación -bilidad a palabras que no corresponden.

Es el caso de los sustantivos imbecilidad y cordialidad, que algunos pronuncian respectivamente ‘imbecibilidad’ y ‘cordiabilidad’.

Es frecuente la inclusión de /a/ como un prefijo sin significado preciso: ‘apercatarse’ (por percatarse).

O del empleo de determinados prefijos donde se usan otros, como ‘desvalidar’ (por invalidar); ‘desensibilizar’ (por insensibilizar).

Incluso, el empleo de prefijos donde no se usa ninguno: ‘desprivilegiar’. Ejemplos: Pero a cierta hora, cuando “apercataba” que nadie la miraba, se quitaba el pañuelo para lavarse el pelo. (LP/03/08/03, pág. 10B). ¿Será que de tanto convivir con la pobreza nos estamos desensibilizando? (LP/14/03/04, suplemento EAS) Roberto González desvalidó el trabajo de la comisión tripartita… (END/30/05/03, pág. 9); La desprivilegiada posición de la facción arnoldista en el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) instituyó, recientemente, las posibilidades de formalizar una alianza con los conservadores. (END/14/08/03, pág. 2).

El autor es Miembro de Número de la Academia Nicaragüense de la Lengua

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