- Pilotos reportaron supuesta ola gigante enel Pacífico
Wilder Pérez [email protected]
El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) declaró como “falsa alarma” la posible existencia de un tsunami que supuestamente amenazaba a Centroamérica ayer en horas de la noche.
El ingeniero Claudio Gutiérrez, director del Ineter, confirmó anoche, a las 9:00, la ausencia de una presunta ola gigante frente a las costas del Pacífico del istmo centroamericano.
La inquietud por el posible tsunami se había generado cinco horas antes, cuando el piloto de un avión reportó que había visto olas enormes en el Golfo de Fonseca.
El mismo reporte fue enviado por otro piloto que el Ineter identificó como de la línea aérea TACA.
OTROS REPORTES
Milagros Castro, directora de Meteorología Sinóptica del Ineter, dijo que el Centro de Control de Tráfico Aéreo de Centroamérica, con sede en Costa Rica, informó que otras líneas aéreas habían reportado la existencia de olas altas en Panamá y Costa Rica, pero advirtió que no habían indicios de su existencia.
Lo mismo sostuvo la sismóloga del Ineter, Martha Herrera, pues ningún modelo de estudio de sismos reportó la existencia de algún terremoto significativo que haya causado un tsunami.
Poco antes de las 9:00 p.m., Gutiérrez se comunicó con Guatemala y Honduras para conocer detalles del caso, pero la respuesta fue que no había indicios de la existencia de una ola gigante.
Los otros países centroamericanos no prestaron información porque no trabajan de noche, pero ninguna otra institución estudiosa de estos fenómenos, ni sísmica ni climatológica, hizo referencia a la existencia de algún tsunami.
De esta manera, el único reporte con que se contaba hasta anoche era con lo que habían visto los pilotos.
“No dijeron de qué altura, pero se estimó que era de cuatro metros, pero una ola con ese tamaño no se puede estimar desde una altura de cinco mil pies”, comentó Castro.
DESCONCIERTO TOTAL
El misterio está en que fueron diferentes aviones de varias aerolíneas los que alertaron de la existencia de la ola, sin embargo, después de varias horas ningún tipo de tecnología ofrecía información acerca de la existencia de la ola, es decir, no había prueba de su existencia.
Herrera aseguró que el primer aviso de una ola gigantesca frente a las costas del Pacífico centroamericano se recibió al rededor de las 4:00 p.m.
Una hora y media después, un segundo avión confirmaría la existencia del oleaje, “pero ni la red sísmica nacional, ni el Centro de Tsunamis de Hawai, ni otros institutos que estudian los tsunamis han reflejado ningún sismo”, dijo Herrera, palabras que debió repetir insesantemente ante numerosas llamadas telefónicas en su oficina.
Incluso la Defensa Civil estuvo pendiente de la ola, pero tampoco observó nada a través de su sistema de monitoreo.
Lo que sí confirmó la sismóloga fue la falsedad de que a las 7:15 p.m. se hubiera emitido una alerta oficial sobre la posible existencia de un tsunami.