- La crisis no fue obstáculo para que quemaran millones de córdobas en pólvora la noche del 31 de diciembre
- Managua quedó más sucia de lo normal tras el escandaloso festejo
Wilder Pérez [email protected]
El año 2005 tuvo un cierre literalmente explosivo. Desde media hora antes de que se fuera el “viejo” la pólvora empezó a estremecer las calles, y eso no paró hasta entrada la madrugada del 1 de enero de 2006.
Las cargas cerradas, morteros, cohetes, entre otros artefactos explosivos, se hicieron sentir más que el clásico Faltan cinco pa’ las doce en el cambio de año.
Más allá de la inexactitud en los relojes de cada familia, al menos en Managua la intención fue “quemar” importantes sumas de dinero a la medianoche en las calles de cada barrio.
BUEN NEGOCIO
“Hubo clientes que se gastaron hasta tres mil pesos sólo en pólvora”, aseguró Esperanza López, una comerciante que suele aprovechar la temporada para dedicarse a la venta de productos explosivos cada año.
López no dejaría su tramo de productos de plástico en el Mercado Oriental si no fuera porque obtuvo un préstamo de 40 mil córdobas para vender pólvora en diciembre.
Este fin de semana, antes de que terminara el año, la vivandera había acumulado suficiente dinero para pagar la deuda y disfrutar de sus ganancias.
Ayer por la mañana su puesto de venta parecía saqueado, no tenía ni el diez por ciento de la mercadería que acumulaba 24 horas antes.
“Y esto se vende entre hoy y el 6 de enero”, dijo López, entre la euforia por el buen negocio y el disimulo de quien quiere que le compren más.
MILLONES «QUEMADOS»
Sólo en Managua se crearon siete puntos de ventas, como el de López, con al menos diez establecimientos cada uno.
Si cada vendedor se endeudó con cuarenta mil córdobas, es posible que los capitalinos hayan gastado cerca de tres millones de córdobas en pólvora para despedir el año.
Con esa cantidad de dinero se resolverían los problemas de techo de casi 30 familias pobres del país con casas sociales de las que otorga el Instituto Nicaragüense de la Vivienda Urbana y Rural (Invur).
Este cálculo no incluye las ganancias de las vivanderas por vender su producto, es decir, el precio real que el comprador final pagó por cada producto, que iba desde los tres córdobas por seis candelas romanas hasta 250 córdobas por una carga cerrada leonesa.
Pero la cantidad podría elevarse hasta en un 200 por ciento, debido a que este año hubo más puestos de venta de pólvora importada que de la tradicional.
Por cada punto de distribución de pólvora nacional (siete), hubo dos de la importada (14) en Managua.
Ante este derroche, la comerciante Eveling García no pudo ocultar su emoción al decir que “nos fue bien, es que por muy poquito que el cliente lleve, son 500 a mil pesos los que gasta”.
Y el 31 de diciembre fue una verdadera “romería” de compradores la que desfiló por los puestos de venta de pólvora.
“Dejamos de vender hasta la una de la mañana del primero de enero”, comentó López, demostrando que aquellas “bombas” desperdigadas que se escuchaban a lo lejos no era pólvora de sobra, sino un reabastecimiento de los que celebraron el cambio de año.
MANAGUA MÁS SUCIA
Los comerciantes no tenían idea de cuánto dinero se ganaron el 31 de diciembre del año pasado, a pesar de que fue el día de mejores ventas de la temporada.
Los capitalinos tampoco tendrán idea de cuánto gastaron la medianoche de ese día.
Sin embargo, recorrer las calles de Managua brinda una idea de que no fue poco el dinero que se “quemó” en cada uno de los 15 segundos que duró una carga cerrada en explotar.
Más en los barrios que en las avenidas principales, se observaban los restos enrollados de papel periódico que sirvió para envolver la pólvora del festejo.
La basura recorría las calles al ritmo del viento. En algunos casos era tanta que de un soplo vencía los muros de las casas.
A pesar de ser domingo, algunos pobladores decidieron sacar sus desechos a la calle o botaderos ilegales cercanos, lo que hizo de Managua una ciudad aún más sucia de lo normal.
Mientras tanto, los camiones recolectores de basura de la Alcaldía de Managua permanecían intactos en el parqueo del plantel Los Cocos ayer, porque no tocaba trabajar.
Una vez más, la capital amaneció sucia el primero de enero, como preludio de lo que ocurrirá el resto del año si los pobladores y la Alcaldía no superan los problemas de cómo manejar la basura.
EXPLOSIVOS SE VNDEN PAREJOS
La pluralidad de explosiones que se escuchan en los últimos días de cada año es fiel a los explosivos que la mayoría de personas adquiere en los puntos de venta.
A pesar de la diferencia de precios, una carga cerrada leonesa que cuesta 250 córdobas tiene las mismas posibilidades de venderse que una carga cerrada de diez córdobas.
Según la comerciante Eveling García este diciembre “la venta fue pareja”. Así, de las cargas cerradas de envoltura rojas de 80 córdobas se vendieron tanto como las más caras.
Incluso explosivos como los morteros se comerciaron por igual a pesar de tener precios variados, hasta 70 córdobas de diferencia entre uno y otro.
Lo mismo ocurrió con los juegos de luces.
Unos C$3 millones
Cada comerciante, de un mínimo de 70, invirtió un mínimo de 40 mil córdobas en la venta de pólvora este año. La mayoría terminó con sus tramos vacíos, lo que indica que al menos en Managua se “quemaron” casi tres millones de córdobas para despedir el año.