Amor a la patria y migración

Roman, Times, serif»>
Amor a la patria y migración





En la edición de LA PRENSA del martes 20 de diciembre, en la sección de Nacionales, publicamos bajo el título Orgullosamente nicaragüenses los resultados de una encuesta de M&R Consultores realizada entre el dos y el seis de diciembre del corriente año en la que resalta el hecho que una gran mayoría de ciudadanos (82.7 por ciento) está muy orgullosa de ser nicaragüense pero a pesar de ello, un alto porcentaje no se siente satisfecho de residir en Nicaragua y un 64.4 por ciento está dispuesto a irse del país.

Hay quienes ven en estos datos una contradicción porque dicen que si uno ama verdaderamente su patria no la va a abandonar. Sin embargo, tal contradicción no existe. Todo lo contrario. El amor del nicaragüense por su patria es tan grande como estoico. Su naturaleza sentimental y los fuertes lazos familiares que existen aquí entre la familia extendida hacen que para el nicaragüense abandonar su país sea un verdadero sacrificio y que por ello sólo esté dispuesto a tomar esa decisión cuando las situaciones extremas no le dejan otra alternativa.

El éxodo de nicaragüenses hacia el exterior tiene dos causas principales. La primera es el temor al posible regreso del sandinismo al poder. En efecto, muchos viven en zozobra de sólo pensar que Daniel Ortega y su camarilla volverán a gobernar Nicaragua. Así de traumática fue la experiencia que vivió el país bajo su mandato. El recuerdo del autoritarismo de los comandantes, de las filas para conseguir alimentos básicos, del servicio militar, etc., unido a los recientes y ya comunes conatos de insurrección y de las triquiñuelas “legales” del partido rojinegro para gobernar desde la Asamblea Nacional, desalienta a cualquiera por mucho que sea su amor a la patria. La segunda razón es la grave situación económica que en los últimos años se ha recrudecido y generalizado en todo el país, pero de manera más grave en las áreas rurales.

Esta crisis en parte es todavía secuela de los desmanes y de la irresponsabilidad del gobierno sandinista, especialmente en lo relativo a la famosa “piñata” y, además, es resultado de la misma inestabilidad política que ellos se han propuesto crear desde que perdieron las elecciones. Pero por otra parte, la pobreza se debe al saqueo a las arcas del Estado de parte del ex presidente Alemán y un ejército de políticos corruptos.

Por lo tanto, para detener la dolorosa migración de nicaragüenses se deben crear condiciones políticas y económicas de estabilidad. En el área política hay que fortalecer la democracia y promover la transparencia en la gestión de los funcionarios públicos. Esto se puede hacer votando por un gobierno y por una Asamblea Nacional más representativa que trabajen en función de los intereses del pueblo y no de su bolsillo o de su partido. Desde el punto de vista económico hay que producir riqueza y mayores fuentes de trabajo en todo el país, especialmente en las zonas fronterizas y áreas rurales. En este sentido aplaudimos la millonaria inversión que se propone hacer el Gobierno con fondos proporcionados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para crear un megaproyecto turístico en el Río San Juan. Esta zona ha dependido tradicionalmente de la pesca y de la agricultura pero con la implementación de este proyecto, el turismo llegará a convertirse en su principal fuente de ingresos.

Ya en 1970, el doctor Pedro Joaquín Chamorro, en una serie de artículos titulada: Los pies descalzos de Nicaragua, decía que Nicaragua es un país sin “política de fronteras” refiriéndose precisamente al descuido en que estaba especialmente el área del Río San Juan, “una población abandonada de la administración central y olvidada por los sectores de poder económico”, y contrastaba la atención que ambos gobiernos —el tico y el nica— dan a la zona diciendo: “En el lado nicaragüense de Sarapiquí existe una casucha para cuartel, sobre una loma por supuesto, y allí está el guardia con su “garand” reluciente sentado en un taburete, en camisola, pidiendo zarpes y papeles, mientras al otro lado del río hay una escuela bien pintada y limpia… ¿A dónde va a ir el ribereño? ¿Quién buscará para sus hijos el “garand” en vez de la escuela”. Palabras proféticas que siguen teniendo vigencia.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí